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jueves, 2 de julio de 2015

miércoles, 22 de octubre de 2014

miércoles, 26 de febrero de 2014

Artículo del Heraldo de ayer sobre el castillo de Juslibol y nuestro grupo de facebook 2018 Zaragoza.

domingo, 9 de febrero de 2014

VIDEO sobre la IV campaña de excavación en la Maqbara de Tauste

Publicado por la Asociación Cultural " EL Patiaz".
Julio de 2013.


lunes, 30 de septiembre de 2013

Maqbara de Tauste, resultados en nº74 Av. Conget



 Presento ahora el informe (casi completo) que explica los resultados obtenidos en la excavación realizada entre el 1 y el 25 de julio de 2013 en el lugar de referencia, promovida por la Asociación cultural “El Patiaz” de Tauste y con la cooperación de algunos de sus integrantes y del M. I. Ayuntamiento de la villa de Tauste, así como con la participación de estudiantes y licenciados universitarios en historia, arqueología, biología y antropología. También hemos contado con la participación activa del catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, D. Carlos Laliena, asesor histórico del proyecto de estudio de la necrópolis medieval islámica de Tauste.
  Podemos asegurar que el espacio excavado fue utilizado en época andalusí como necrópolis islámica. La excavación se reveló ciertamente sencilla en cuanto a la estratigrafía y la secuencia pudo ser apreciada con claridad, llegando a reconocer varias modificaciones en la utilización del espacio, todas de época contemporánea y su posterior relleno; a parte de la propia erosión natural del terreno a lo largo de los siglos.
 Pasamos a explicar estos restos.

 Vista de la zona suroeste del solar excavado
RESULTADOS

Elementos contemporáneos

 Se halló una serie de construcciones contemporáneas con muros de ladrillo, cimentaciones de pilares de cantos rodados y argamasa de cal, típicas de comienzos del siglo XX y un muro de hormigón pobre y árido grueso, cuyas funciones no han podido ser determinadas, por hallarse destruidos en parte,  más allá de la compartimentación de espacios anteriores a la edificación actual. Estas construcciones han afectado a gran parte de los esqueletos medievales, en especial el rebaje para un suelo de cochera agrícola al sureste de la zona excavada.
  Se ha detectado al menos un surco de reja de arado contemporáneo, que también afectó a alguna de las tumbas medievales. Estos surcos no tienen relación física con las construcciones antes mencionadas, pero por cotas suponemos que son más antiguos los surcos de arado, pues no tendrían sentido en un contexto en el que hubiese ya edificada una caseta en la zona.
  Además hay que señalar un gran agujero (UE 56), realizado en el centro del patio, posiblemente como preparación de la construcción asociada a los pilares cuadrangulares contemporáneos y que, seguramente, destruyó y eliminó cualquier rastro de varias tumbas.


Cementerio musulmán.


Descripción general.

 De las 24 tumbas detectadas en esta campaña pueden extraerse una serie de elementos comunes, prácticamente iguales a los vistos en las intervenciones anteriores (Expedientes 417/2010 y 161/2012); y alguna confirmación interesante como el sistema de fosa empleado, que pasamos a describir a continuación; dejando las peculiaridades de cada enterramiento para sus fichas específicas.

  • Individuo en conexión anatómica colocado sobre su costado derecho, con la cara enfilada hacia el sureste.
  • Estructura mínima. Como mucho algo de adobe o arcilla compacta, colocado en el lateral Oeste de la fosa. En esta campaña no hemos hallado conservada ningún restos de tierra amarillenta (de la posible cubierta) en los márgenes de las fosas como los de 2010. Existe la posibilidad que la laja de piedra de yeso hallada en la Tumba 34 pudo formar parte de la cubierta de alguna tumba, pero se ha comprobado que estaba removida por los rebajes contemporáneos y que se incrustó en el enterramiento. En la Tumba 44 apareció un adobe a la altura del sacro del esqueleto que, quizá, pudo servir como sujeción del mismo; pero de nuevo la acción de los rebajes contemporáneos impide asegurarlo.
    

Vista de la laja incrustada en la Tumba 34

  • En esta campaña hemos hallado en la Tumba 39 el ejemplo más completo del modo de enterramiento de doble fosa con covacha (foto final del post); sistema que sería el habitualmente empleado, aunque no se ha conservado la parte superior de la mayoría de las tumbas excavadas hasta el momento. Este sistema está ya ampliamente documentado en otras necrópolis de la Península Ibérica como Marroquíes Bajos (Jaén), Tosssal de Manises (Alicante) o en los recientes hallazgos de Valdeherrera (Calatayud).
  • En la zona predominan los materiales formados en el periodo Terciario y durante el mioceno, constituidos por yesos masivos alabastrinos alternando con yesos terrosos, margas yesíferas y margas calcáreas. Este nivel, de medio metro de espesor en la zona de la intervención, en el que se excavan las fosas tiene elementos de esos tres materiales predominantes, mezclados en una granulación fina, con escasa densidad de elementos orgánicos y en el que no se ha detectado ningún elemento arqueológico. Una de esas capas configura unos 35 cm. de piedra de yeso de asentamiento casi horizontal, con alguna ondulación. En ella se concluyen los fondos de fosas de varios enterramientos; y es utilizada por la Tumba 39, para abrir una covacha más amplia que las existentes en aquellas otras tumbas que tuvieron que practicarse sobre margas blandas; de modo que el cadáver quedaba protegido por debajo de la resistente capa de piedra de yeso. Este tipo de tumba podemos asimilarla con el sistema de doble fosa (shaq o ladj) de tumbas complejas.[1]
  • Tumba 41
  • El suelo o piso del cementerio en su momento de uso parece no haberse conservado en este punto, pues no hemos detectado ningún cambio entre la tierra en la que se excavan las fosas. Podemos deducir que la superficie de paso de la necrópolis ha sido totalmente eliminado por la erosión y las afecciones antrópicas, al menos en este punto y en lo que respecta a los enterramientos más modernos. La aparición de una piedra de yeso aislada al pie de la Tumba 32 no nos parece una señalización debido a esta baja cota y al arrasamiento de la parte superior de las tumbas ocurrido en época contemporánea. 
  • Tumba 28
  •  La cota media a la que hallamos las tumbas pudiera parecer configurar distintas capas de enterramientos, pero lo poco definitorio de este tipo de dato, nos hace dudar mucho de que correspondan a diversas fases de utilización del cementerio. Además hay que tener en cuenta la pendiente natural del terreno en el momento de uso del cementerio, que debió caer hacia el sur. Esto hace que las fosas excavadas el norte del solar tenga una cota absoluta más alta que las del resto del solar. En principio, y sin tener en cuenta los individuos infantiles, tenemos las Tumbas situadas al norte del solar cuyos restos humanos reposan alrededor de entre los 262,90 y 263,10 m SNM. Más profundas están las Tumbas situadas al sur del solar: entre los 262, 80 y 262,91 m SNM. Entre éstas últimas sí se diferencian las Tumbas 39 y 41 que llegaron más profundo que el resto, hasta los 262,44 m SNM; así como la Tumba 24 que sólo bajo hasta los 263,01 m SNM, por lo que rompió la fosa de la Tumba 30, pero no llegó a romper los huesos del esqueleto.
  • Son precisamente esas superposiciones lo único que nos asegura que hay, al menos, dos momentos distintos de uso del cementerio. El tramo de tiempo que sea necesario para que una tumba pierda su señalización y su rastro, de tal forma que otra tumba sea instalada sobre la anterior, es algo que no podemos determinar con exactitud. Sin embargo es lógico pensar en un lapso de tiempo importante.
  •  
     
    Tumba 30 cortando la Tumba 24

  • Hay otro tipo de superposición menos segura y es el sucedido entre las Tumbas 28 y 31. Las fosas de las Tumbas 28 y 29 se hallaron excavadas en el nivel natural de margas yesíferas de tonalidad verdosa. Sin embargo la Tumba 31, que se encuentra entre la anteriores, se abrió en una tierra arcillosa marrón plástica como la que encontramos rellenando los huecos de las fosas tras la deposición del cadáver. Es posible que esta Tumba 31 sea posterior a las anteriores, que ya hubieran ido perdiendo su rastro, ampliándose la planta de su cubierta por aplastamiento natural. De ese modo, la Tumba 31 se abrirían en un, aparentemente, amplio espacio disponible. En contra de esta idea parece estar el hecho de que la base de las tres tumbas tenga una cota similar. A favor de esta idea está la distinta orientación de la Tumba 31(73,25º), respecto al resto de las fosas halladas en esta campaña, ya que es la que más tendencia tiene a una orientación Este-Oeste.
  • Las orientaciones de los enterramientos no difieren mucho de las documentadas en anteriores campañas. Oscilan en una mínima horquilla entre los 73,25º de la Tumba 31 y los 47,28º de la vecina Tumba 29. El promedio de orientaciones de las tumbas estaría (descartando las tumbas infantiles y dudosas) en los 62,12º NE-SW. La alineación de las masas faciales es una cifra más insegura, pues la descarnación ha podido provocar movimientos indeseados por los encargados de la sepultura. Creo que para realizar una estadística debemos contar con un mayor número de individuos, lo que queda pendiente para futuras intervenciones.
  • El estado de conservación de los huesos es medio en los individuos adultos, salvo en aquellos en los que los rebajes y apisonamientos contemporáneos han contribuido a su mayor degradación. La acidez de la arcillas han afectado notablemente a los esqueletos infantiles, de modo que los más endebles se encontraron desmaterializados en buena parte.
  • La densidad de enterramientos se ha confirmado en unos 0,25/0,30 individuos adultos por metro cuadrado. Calculamos que las interfacies contemporáneas han hecho desaparecer el rastro de unas 9 o 10 tumbas con individuos adultos o subadultos en la zona excavada.
  • A pesar de la norma de ausencia de ajuares, en esta campaña hemos hallado un sencillo pendiente de bronce[2], exactamente bajo la zona correspondiente al lado derecho del cráneo de la Tumba 32. Es un simple aro ovalado conseguido al doblar una fina barra de bronce de 1,8 mm de diámetro y sección casi circular (con algunas irregularidades). Este hallazgo tiene paralelos en otras excavaciones de época taifa en Zaragoza capital o Cuéllar (Segovia) ya en el siglo XV, entre otras.
     
 Vista de la Tumba 32 y detalles del pendiente


  • Correspondiente al momento de actividad de la necrópolis, pero removido en la UE 55 hemos recogido un fragmento de olla de cocina, que parece corresponder a la segunda mitad de siglo X o, mejor, a la primera mitad del siglo XI. Sus características técnicas evolucionadas, que le confieren una gran dureza en una pared fina (2 mm de grosor), y la ausencia de vidriado al interior, hace que me decante por estas fechas.

Olla de cocina de la UE 55

Análisis antropológico básico.
  Con las conclusiones aportadas por la antropóloga Miriam Pina, por el momento, podemos avanzar que de los 24 enterramientos documentados, hemos podido definir 7 individuos varones y 6 mujeres. En cuento a su edad, hay 15 individuos adultos y 5 adultos/juveniles, siendo las Tumbas 33, 40 y 43 de individuos infantiles.
 Por tumbas, este es el avance que podemos hacer:
TUMBA 21: Solo se conservan algunos fragmentos. Indeterminable.
TUMBA 22: Sexo indeterminable. Se estima mayor de 17 años (por fusión de falanges).
TUMBA 23: Se determina sexo femenino. Se estima edad de 30 a 35 años.
TUMBA 24: Adulto joven. Se estima edad de 20 a 35 años. Se determina sexo femenino.
TUMBA 25: Se estima individuo adulto mayor de 20 años (por grado cierre de epífisis y suturas craneales). Sexo alofiso (indeterminable).
TUMBA 26: Se determina sexo masculino. Se estima edad de 25 a 35 años.
TUMBA 27: Subadulto juvenil. Se estima edad de 15 a 17 años. Sexo indeterminable.
TUMBA 28: Subadulto juvenil. Se estima edad de 12 a 15 años. Se determina sexo masculino.
TUMBA 29: Se estima sexo alofiso. Se determina individuo adulto mayor de 25 años (por el cierre de las epífisis de los huesos largos). Húmero torcido.
TUMBA 30: Se determina sexo femenino. Se estima edad de 35 a 45 años.
TUMBA 31: Subadulto juvenil. Se estima edad de 16 a 20 años. Se determina sexo femenino.
TUMBA 32: Adulto maduro. Se estima edad entre 45 y 55 años. Se determina sexo femenino.
TUMBA 33: Individuo infantil (I). Se estima edad de 4 a 6 años según erupción dental. Sexo indeterminable.
TUMBA 34: Subadulto infantil (II)/juvenil. Se estima edad de 12 a 15 años. Sexo indeterminable.
TUMBA 35: Sexo indeterminable. Se estima individuo adulto (por tamaño y robustez espina del fémur). Edad indeterminable.
TUMBA 36: Adulto maduro/senil. Se estima edad entre 50 y 65 años. Se determina sexo femenino.
TUMBA 37: Se conservan algunas falanges, por cuyo tamaño se estima que se trata de un individuo adulto. Sexo y edad indeterminable.
TUMBA 38: Se estima sexo masculino por dimorfismo de calcáneo y astrágalo (probabilidad 84%). Se estima individuo adulto, edad indeterminable.
TUMBA 39: Adulto maduro. Se estima edad de 40 a 50 años. Se determina sexo masculino.
TUMBA 40: Individuo infantil (fase I). Se estima edad de 3 a 5 años. Sexo indeterminable.
TUMBA 41: Adulto joven. Se estima edad entre 20 y 30 años. Se determina sexo masculino.
TUMBA 42: Adulto joven/maduro. Se estima edad de 35 a 45 años. Se determina sexo masculino.
TUMBA 43: Individuo infantil (II). De acuerdo con la erupción dental, se estima edad de 10-11 años. Sexo indeterminable.
TUMBA 44: Adulto joven. Se estima edad de 25 a 35 años. Se determina sexo masculino.

Conclusiones

  Los cuerpos enterrados aquí lo fueron cuidando de mantener su masa facial orientada hacia la Meca, por lo que pertenecen a una necrópolis musulmana.
  En cuanto a la densidad de enterramiento, la cercanía de las cuatro intervenciones realizadas permite una hipótesis fiable, y deducir una ocupación intensa del espacio en esta zona, especialmente al confirmarse la existencia de, al menos, dos capas de enterramientos.
 Ello confirmaría la estimación mínima de enterramientos en esta necrópolis, para la superficie ya propuesta en 2010 de veinte mil metros cuadrados, de, al menos, unos 4.500 individuos adultos. Cifras que se duplicarían con la delimitación prescrita por esta Dirección General.
 Estas suposiciones deben ser corroboradas o refutadas por futuras investigaciones que delimiten completamente la necrópolis, en especial en sus lados norte, este y sur. En este sentido hemos propuesto al ayuntamiento de Tauste la realización de una prospección geofísica sobre los viales del entorno del espacio delimitado como necrópolis. En estos momentos se están pidiendo presupuestos y proyectos a tal efecto. En todo caso, sugiero que los resultados de esta prospección sean contrastados con los conocimientos que ya tenemos sobre la necrópolis, para una correcta interpretación de los mismos.

Tumba 39, la mejor conservada por el momento

 Queda pendiente de saber si la asociación cultural “el Patiaz” y el ayuntamiento de la villa de Tauste siguen apostando por promover futuras intervenciones que nos ayuden a conocer mejor este cementerio y la población de la Tauste andalusí. Su voluntad es clara, pero las posibilidades económicas escasas. El estupendo ambiente vivido, la afluencia de turistas interesados en visitar los enterramientos y los buenos resultados obtenidos en la excavación son un aval de futuro.

En Zaragoza a 5 de agosto de 2013.


[1] OLCINA DOMÉNECH, M.; TENDERO PORRAS, E.; GUILABERT MAS, A. 2008: “La maqbara del Tosssal de Manises (Alicante), Lucentum XXVII, Alicante: 213-227. Serrano Peña, J. L., Castillo Armenteros, J. C. 2000: “Las necrópolis medievales de Marroquíes Bajos, (Jaén). Avance de las investigaciones arqueológicas”, Arqueología y territorio medieval 7: 93-120.
 [2] Está pendiente la comprobación del metal, pues presenta brillos plateados que plantean la posibilidad de que sea en realidad alguna aleación de plata.

domingo, 5 de mayo de 2013

Castillo de Alfajarín



 En 2004 el Ayuntamiento de la villa de Alfajarín inicia la recuperación de las ruinas del castillo. Para ello encarga  una primera fase de obras urgentes de consolidación y apeo del castillo. En 2011 se ejecuta la fase 2 correspondiente al torreón este, el único que permanecía en pie. En 2013 se ha redactado la Fase 3 para restaurar el lienzo este desde el torreón hasta el arco de ingreso, que también se pretende restaurar.
 
  Según el Plan Director para la recuperación de este monumento en próximas intervenciones se pretende ir descubriendo arqueológicamente y recuperando arquitectónicamente las distintas lienzos del perímetro amurallado, así como las zonas interiores que aún permanecen ocultas bajo los escombros medievales.



 El castillo y su entorno, que comprende la ermita de la Virgen de La Peña, es propiedad del ayuntamiento de Alfajarín y está catalogado como Bien de Interés Cultural -B.I.C.- desde 2006.

 La villa de Alfajarín se encuentra a 20 km al este de Zaragoza, en la terraza superior del Ebro, a los pies de los Montes Blancos, estribaciones yesíferas de los Monegros, dotados recientemente de protección medioambiental. Está en la comarca de la Ribera Baja del Ebro, si bien, administrativamente, no depende de ella sino de la comarca de Zaragoza por constituir.
 La población, presidida por la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel, edificio de origen medieval, en su mayor parte mudéjar, está a los pies del castillo, aunque separado de éste por la autopista A-2.



 El castillo de Alfajarín pudo ser construido en el siglo X u XI. Con la ocupación de Zaragoza por Alfonso I el Batallador en diciembre de 1118, Alfajarín y su castillo se rindieron en 1119, al igual que todas las poblaciones circundantes. Poco después volvió a manos musulmanas y en 1131 fue tomado de nuevo por Alfonso I poniendo como tenente a Fortún Galíndez. Tras la batalla de Fraga y la muerte de Alfonso I Batallador, en 1134, volvió a poder de los almorávides, siendo reconquistado definitivamente en 1141 por  Ramón Berenguer.
 Desde fines del siglo XIII y hasta finales del siglo XIV perteneció a la baronía de los Cornel, a raíz de la donación hecha en 1293 por Jaime II. Finalizó su vida, tras varias intrigas nobiliarias, cuando Pedro IV asedio e incendió el castillo de Alfajarín en 1383.
 Saraqusta, la Zaragoza andalusí, estaba protegida, además de por sus dos recintos amurallados, por una red de castillos que defendían las rutas comerciales que accedían a la ciudad: Alfajarín era uno de los más importantes, en el camino de Lérida; Santa Bárbara (Valdespartera), Cuarte, Cadrete y María estaban en el camino de Valencia; y Rueda en el camino de Madrid. Otros castillos se construirían en la segunda mitad del siglo XI para prevenir el acoso de los aragoneses desde el norte de la taifa de Saraqusta. En este grupo estarían los de Castellar, Miranda, Alfocea, Juslibol, La Puebla de Alfindén, Villamayor de Gállego, Villafranca… Sin embargo, la concreción y corrección de estos datos está pendiente de estudio histórico-arqueológico.

 El castillo está relacionado con otras edificaciones de Alfajarín. En primer lugar con la vecina ermita de la Virgen de la Peña, cuyas fachadas eran del mismo tapial de yeso que el castillo y la fachada oeste, la que mira al castillo, estaba flanqueada por gruesos muros que indican una mayor amplitud del edificio original y el uso militar en origen. En la actualidad se hallan descontextualizados (revestidos y pintados hace décadas).


  Ya en el pueblo, la puerta medieval de la muralla occidental, denominada La Portaza, enmarcada en una sólida construcción de tapial de yeso, conserva el acceso interior con un doble arco ojival de ladrillo. Entre esta puerta y el castillo se detecta en la fotografía aérea lo que pudo ser la muralla occidental de la villa medieval y que deberá ser objeto de futuras prospecciones arqueológicas.

  Acaba de adjudicarse la inminente nueva fase de restauración del castillo, que repondrá el arco de ladrillo de aceso al mismo






miércoles, 12 de diciembre de 2012

Maqbara de Tauste, resultados en nº 41 Av. Conget







 Este texto explica, de forma resumida, los resultados obtenidos en la cata realizada entre el 1 y el 10 de octubre de 2012 en el patio del nº 41 de la Avenida J. M. Conget de Tauste, promovida por la Asociación cultural “El Patiaz” de Tauste y con la cooperación de algunos de sus integrantes y del M. I. Ayuntamiento de la villa de Tauste.

 Podemos asegurar que el espacio excavado fue utilizado en época andalusí como necrópolis islámica. La excavación se reveló ciertamente sencilla en cuanto a la estratigrafía y la secuencia pudo ser apreciada con claridad, llegando a reconocer varias modificaciones en la utilización del espacio a lo largo del tiempo, todas de época contemporánea y su posterior relleno; a parte de la propia erosión natural del terreno a lo largo de los siglos.

Pasamos a explicar estos restos.

Elementos contemporáneos (resumen)

 Se halló una serie de construcciones contemporáneas con muros de adobe de arcilla y esquinas de adoba de hormigón, típicas de mediados del siglo XX y unas solera de hormigón que cerraban una fosa séptica a la que aún vertían parte de las aguas residuales de la vivienda actual. Estas humedades provocaron el mal estado de alguno de los esqueletos medievales que luego señalaremos.
 Se han detectado varios surcos de reja de arado contemporáneo, que también afectaron a alguna de las tumbas medievales.
 Además hay que señalar un pozo realizado en el centro del patio UE 26, posiblemente para recoger humedades, y que destruyó parcialmente un par de tumbas.
 Una vez que esa caseta se fue modificando hasta configurar la vivienda actual, se fueron derribando los muros y suelos excavados y los escombros producidos generaron el relleno que elevó la cota del patio actual hasta 0,75 m de altura sobre el plano del asfalto de la avenida Conget que se encuentra en este punto a 265 m SNM.


 Tal como se explicaba en la solicitud de permiso de intervención, ante los testimonio orales que aseguraban haber visto enterramientos “boca arriba” y excavados en la roca en solares próximos; nos planteamos la posibilidad de la existencia previa de una necrópolis visigoda en algún promontorio más alto en esta zona.
 Con los resultados obtenidos queda descartada esta posibilidad. Por un lado el citado promontorio ha resultado ser una acumulación de escombro contemporánea, y por otro, la excavación en roca fue casual: cuando las fosas de las tumbas islámicas simplemente coincidían con una capa de piedra de yeso natural, como más adelante veremos.




 

Cementerio musulmán.


Descripción general.

 De las tumbas detectadas pueden extraerse una serie de elementos comunes, prácticamente iguales a los vistos en la intervención de 2010; que pasamos a describir a continuación, dejando las peculiaridades de cada enterramiento para sus fichas específicas.
  • Individuo en conexión anatómica colocado sobre su costado derecho, con la cara enfilada hacia el sureste.
  • Estructura mínima. Como mucho algo de adobe o arcilla compacta, colocado en el lateral Oeste de la fosa. En esta campaña no hemos hallado conservada ninguna cubierta en los márgenes de las fosas como las de 2010.
  • Fosa excavada en el suelo arcilloso, conservada mínimamente por la acción de la erosión y de las actividades contemporáneas. En la zona predominan los materiales formados en el periodo Terciario y durante el mioceno, constituidos por yesos masivos alabastrinos alternando con yesos terrosos, margas yesíferas y margas calcáreas. Este nivel de medio metro de espesor en la zona de la cata, en el cual se excavan las fosas tiene elementos de esos tres materiales predominantes, mezclados en una granulación fina, con escasa densidad de elementos orgánicos y en el que no se ha detectado ningún elemento arqueológico. Una de esas capas configura unos 25 cm. de piedra de yeso de asentamiento casi horizontal, con alguna ondulación. En ella se concluyen los fondos de las fosas de varios enterramientos; a excepción de la Tumba 18, que lo perforó totalmente, colocando el individuo por debajo de la cota de la capa de piedra de yeso.
  • Algunas de estas fosas tienen su lado oeste cortado en recto, mientras que su lado Este está algo socavado en cueva. De este modo se les apoya la cadera en el lado Oeste, mientras que los brazos, cabeza y pecho parecen quedar protegidos por esa pequeña oquedad. Es posible que este tipo de paredes laterales cóncavas podamos ponerlas en relación con la existencia de covachas (shaq o ladj) en tumbas más complejas.
  • El suelo o piso del cementerio en su momento de uso parece no haberse conservado en este punto, pues no hemos detectado ningún cambio entre la tierra en la que se excavan las fosas. Podemos deducir que la superficie de paso de la necrópolis ha sido totalmente eliminado por la erosión y las afecciones antrópicas, al menos en este punto y en lo que respecta a los enterramientos más modernos.
  • Tumbas 12 y 18
  •  La cota media a la que hallamos las tumbas parece configurar tres capas de enterramientos. A pesar de lo poco definitorio de este tipo de datos, quizá se correspondan con tres fases de utilización del cementerio. En principio, y teniendo en cuenta sólo los individuos adultos, tenemos las Tumbas 9, 10, 12, 13 y 19 cuyas fosas oscilan entre los 264,50 y 264,60 m SNM. Más profundas están las Tumbas 11, 15 y 17 entre los 264,37 y los 264,42 m SNM. Por último, la Tumba 18 llegó hasta los 264,28 m SNM. Esta es la novedad más importante que ha proporcionado la presente campaña: la existencia de dos o tres fases diferenciadas de enterramientos en la necrópolis.

  • El estado de conservación de los huesos es medio en los individuos adultos, salvo en aquellos en los que las humedades de la vivienda actual han contribuido a su mayor degradación. La acidez de la arcillas han afectado notablemente a los esqueletos infantiles, de tal modo que los más endebles se encontraron desmaterializados en buena parte. 

  • Miriam Pina Pardos ha realizado un Análisis antropológico básico entre cuyos resultados cabe destacar que los restos pertenecen a esqueletos de tronco racial caucasoide y muestran patologías comunes, como la artrosis, asociada al lógico desgaste a causa de la edad, o la enfermedad periodontal, muy marcada en la mayoría de los esqueletos de individuos adultos, con abundante desgaste dental, así como caries y cálculos en las piezas, provocados por una fuerte actividad masticatoria y la ausencia de una higiene dental apropiada en la época. La presencia de una trepanación en uno de los restos hallados indica que ésta era práctica habitual entre la población musulmana, ya fuera con fines quirúrgicos o rituales.








Conclusiones


 Los cuerpos enterrados aquí lo fueron cuidando de mantener su masa facial orientada hacia la Meca, por lo que pertenecen a una necrópolis musulmana.

 La ausencia de ajuar en estos cementerios hace que normalmente no podamos precisar su cronología. Sin embargo el único fragmento cerámico hallado (en el relleno de la Tumba 17), ayuda a confirmar y completar los resultados de los análisis de C14 efectuados a los restos halados en la cata de 2010[1]. Este fragmento de panza de ataifor melado, con goterones de manganeso bajo cubierta, abarca una cronología desde el siglo X hasta el siglo XII. Así se cubren las fechas históricas de dominio islámico en las que no hallamos enterramientos en la cata de 2010.

 En cuanto a la densidad de enterramiento, la cercanía de las tres catas realizadas permite una hipótesis fiable, y deducir una ocupación intensa del espacio en esta zona, especialmente si se confirma en el futuro la existencia de varias capas de enterramientos.
 Ello confirmaría la estimación mínima de enterramiento de unos 4.500 individuos adultos, en los 20.000 m2 de superficie propuesta para esta necrópolis.

Queda pendiente de comprobar en futuras intervenciones si el espacio sin tumbas pudiera corresponder a una calle del cementerio.

 Estas suposiciones deben ser corroboradas o refutadas por futuras investigaciones que delimiten completamente la necrópolis, en especial en sus lados este y sur.

 


[1] Los resultados obtenidos las dataciones radiocarbónicas realizadas por el Laboratorio de Geocronología (situado en el Instituto de Química-Física Rocasolano) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid, fueron: un primer enterramiento (T.2) fechado entre la segunda mitad del siglo VII y los tres primeros cuartos del siglo VIII, otro (T.3) fechado en los siglos IX-X y un tercero (T.1) más centrado en el siglo X.



sábado, 3 de noviembre de 2012

La maqbara de Tauste en los medios de comunicación

Avances informativos de la tercera cata en la necrópolis isámica de Tauste (siglos VIII al XII).

http://www.youtube.noticia

Heraldo.3denoviembre





miércoles, 8 de octubre de 2008

Cerámica andalusí de La Seo de Zaragoza (y 2)








Algunas fotos de las piezas que estamos estudiando: