jueves, 13 de diciembre de 2012

Curso de arqueología "on line"



Dejo aquí el enlace para la página de Formación en Gestion Patrimonial:

arqueotecnologia.com




miércoles, 12 de diciembre de 2012

Maqbara de Tauste, resultados en nº 41 Av. Conget







 Este texto explica, de forma resumida, los resultados obtenidos en la cata realizada entre el 1 y el 10 de octubre de 2012 en el patio del nº 41 de la Avenida J. M. Conget de Tauste, promovida por la Asociación cultural “El Patiaz” de Tauste y con la cooperación de algunos de sus integrantes y del M. I. Ayuntamiento de la villa de Tauste.

 Podemos asegurar que el espacio excavado fue utilizado en época andalusí como necrópolis islámica. La excavación se reveló ciertamente sencilla en cuanto a la estratigrafía y la secuencia pudo ser apreciada con claridad, llegando a reconocer varias modificaciones en la utilización del espacio a lo largo del tiempo, todas de época contemporánea y su posterior relleno; a parte de la propia erosión natural del terreno a lo largo de los siglos.

Pasamos a explicar estos restos.

Elementos contemporáneos (resumen)

 Se halló una serie de construcciones contemporáneas con muros de adobe de arcilla y esquinas de adoba de hormigón, típicas de mediados del siglo XX y unas solera de hormigón que cerraban una fosa séptica a la que aún vertían parte de las aguas residuales de la vivienda actual. Estas humedades provocaron el mal estado de alguno de los esqueletos medievales que luego señalaremos.
 Se han detectado varios surcos de reja de arado contemporáneo, que también afectaron a alguna de las tumbas medievales.
 Además hay que señalar un pozo realizado en el centro del patio UE 26, posiblemente para recoger humedades, y que destruyó parcialmente un par de tumbas.
 Una vez que esa caseta se fue modificando hasta configurar la vivienda actual, se fueron derribando los muros y suelos excavados y los escombros producidos generaron el relleno que elevó la cota del patio actual hasta 0,75 m de altura sobre el plano del asfalto de la avenida Conget que se encuentra en este punto a 265 m SNM.


 Tal como se explicaba en la solicitud de permiso de intervención, ante los testimonio orales que aseguraban haber visto enterramientos “boca arriba” y excavados en la roca en solares próximos; nos planteamos la posibilidad de la existencia previa de una necrópolis visigoda en algún promontorio más alto en esta zona.
 Con los resultados obtenidos queda descartada esta posibilidad. Por un lado el citado promontorio ha resultado ser una acumulación de escombro contemporánea, y por otro, la excavación en roca fue casual: cuando las fosas de las tumbas islámicas simplemente coincidían con una capa de piedra de yeso natural, como más adelante veremos.




 

Cementerio musulmán.


Descripción general.

 De las tumbas detectadas pueden extraerse una serie de elementos comunes, prácticamente iguales a los vistos en la intervención de 2010; que pasamos a describir a continuación, dejando las peculiaridades de cada enterramiento para sus fichas específicas.
  • Individuo en conexión anatómica colocado sobre su costado derecho, con la cara enfilada hacia el sureste.
  • Estructura mínima. Como mucho algo de adobe o arcilla compacta, colocado en el lateral Oeste de la fosa. En esta campaña no hemos hallado conservada ninguna cubierta en los márgenes de las fosas como las de 2010.
  • Fosa excavada en el suelo arcilloso, conservada mínimamente por la acción de la erosión y de las actividades contemporáneas. En la zona predominan los materiales formados en el periodo Terciario y durante el mioceno, constituidos por yesos masivos alabastrinos alternando con yesos terrosos, margas yesíferas y margas calcáreas. Este nivel de medio metro de espesor en la zona de la cata, en el cual se excavan las fosas tiene elementos de esos tres materiales predominantes, mezclados en una granulación fina, con escasa densidad de elementos orgánicos y en el que no se ha detectado ningún elemento arqueológico. Una de esas capas configura unos 25 cm. de piedra de yeso de asentamiento casi horizontal, con alguna ondulación. En ella se concluyen los fondos de las fosas de varios enterramientos; a excepción de la Tumba 18, que lo perforó totalmente, colocando el individuo por debajo de la cota de la capa de piedra de yeso.
  • Algunas de estas fosas tienen su lado oeste cortado en recto, mientras que su lado Este está algo socavado en cueva. De este modo se les apoya la cadera en el lado Oeste, mientras que los brazos, cabeza y pecho parecen quedar protegidos por esa pequeña oquedad. Es posible que este tipo de paredes laterales cóncavas podamos ponerlas en relación con la existencia de covachas (shaq o ladj) en tumbas más complejas.
  • El suelo o piso del cementerio en su momento de uso parece no haberse conservado en este punto, pues no hemos detectado ningún cambio entre la tierra en la que se excavan las fosas. Podemos deducir que la superficie de paso de la necrópolis ha sido totalmente eliminado por la erosión y las afecciones antrópicas, al menos en este punto y en lo que respecta a los enterramientos más modernos.
  • Tumbas 12 y 18
  •  La cota media a la que hallamos las tumbas parece configurar tres capas de enterramientos. A pesar de lo poco definitorio de este tipo de datos, quizá se correspondan con tres fases de utilización del cementerio. En principio, y teniendo en cuenta sólo los individuos adultos, tenemos las Tumbas 9, 10, 12, 13 y 19 cuyas fosas oscilan entre los 264,50 y 264,60 m SNM. Más profundas están las Tumbas 11, 15 y 17 entre los 264,37 y los 264,42 m SNM. Por último, la Tumba 18 llegó hasta los 264,28 m SNM. Esta es la novedad más importante que ha proporcionado la presente campaña: la existencia de dos o tres fases diferenciadas de enterramientos en la necrópolis.

  • El estado de conservación de los huesos es medio en los individuos adultos, salvo en aquellos en los que las humedades de la vivienda actual han contribuido a su mayor degradación. La acidez de la arcillas han afectado notablemente a los esqueletos infantiles, de tal modo que los más endebles se encontraron desmaterializados en buena parte. 

  • Miriam Pina Pardos ha realizado un Análisis antropológico básico entre cuyos resultados cabe destacar que los restos pertenecen a esqueletos de tronco racial caucasoide y muestran patologías comunes, como la artrosis, asociada al lógico desgaste a causa de la edad, o la enfermedad periodontal, muy marcada en la mayoría de los esqueletos de individuos adultos, con abundante desgaste dental, así como caries y cálculos en las piezas, provocados por una fuerte actividad masticatoria y la ausencia de una higiene dental apropiada en la época. La presencia de una trepanación en uno de los restos hallados indica que ésta era práctica habitual entre la población musulmana, ya fuera con fines quirúrgicos o rituales.








Conclusiones


 Los cuerpos enterrados aquí lo fueron cuidando de mantener su masa facial orientada hacia la Meca, por lo que pertenecen a una necrópolis musulmana.

 La ausencia de ajuar en estos cementerios hace que normalmente no podamos precisar su cronología. Sin embargo el único fragmento cerámico hallado (en el relleno de la Tumba 17), ayuda a confirmar y completar los resultados de los análisis de C14 efectuados a los restos halados en la cata de 2010[1]. Este fragmento de panza de ataifor melado, con goterones de manganeso bajo cubierta, abarca una cronología desde el siglo X hasta el siglo XII. Así se cubren las fechas históricas de dominio islámico en las que no hallamos enterramientos en la cata de 2010.

 En cuanto a la densidad de enterramiento, la cercanía de las tres catas realizadas permite una hipótesis fiable, y deducir una ocupación intensa del espacio en esta zona, especialmente si se confirma en el futuro la existencia de varias capas de enterramientos.
 Ello confirmaría la estimación mínima de enterramiento de unos 4.500 individuos adultos, en los 20.000 m2 de superficie propuesta para esta necrópolis.

Queda pendiente de comprobar en futuras intervenciones si el espacio sin tumbas pudiera corresponder a una calle del cementerio.

 Estas suposiciones deben ser corroboradas o refutadas por futuras investigaciones que delimiten completamente la necrópolis, en especial en sus lados este y sur.

 


[1] Los resultados obtenidos las dataciones radiocarbónicas realizadas por el Laboratorio de Geocronología (situado en el Instituto de Química-Física Rocasolano) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en Madrid, fueron: un primer enterramiento (T.2) fechado entre la segunda mitad del siglo VII y los tres primeros cuartos del siglo VIII, otro (T.3) fechado en los siglos IX-X y un tercero (T.1) más centrado en el siglo X.



sábado, 17 de noviembre de 2012

Castillo de Juslibol

  Traigo aquí un resumen del artículo elaborado con el equipo del catedrático de Geografía de la Universidad de Zaragoza, Jose Luis Peña Monné sobre el castillo de Juslibol y su comprensión a través de la geoarqueología.

                          Acceso al Castillo

 Y el enlace a un artículo de prnesa digital: www.aragondigital.es/noticia





 EL CASTILLO MEDIEVAL DE JUSLIBOL (ZARAGOZA). DATOS PRELIMINARES PARA UNA RECONSTRUCCIÓN GEOARQUEOLÓGICA


  J.L. Peña-Monné (1), V. Rubio Fernández (2), L.A. Longares Aladrén (1), F.J. Gutiérrez González (3) y A.Constante Orrios (4).  

(1)    Dpto. de Geografía y Ordenación del Territorio, Universidad de Zaragoza, 50009 Zaragoza, España,  jlpena@unizar.es
(2).   Dpto. de Geografía, Universidad Autónoma de Madrid, Cantoblanco, 28049 Madrid .
(3)    Arqueólogo, Zaragoza.
(4)    CVER. Universidad Politécnica de Valencia.
 Abstract (The Medieval Castle of Juslibol (Zaragoza). Geoarchaoelogical reconstruction preliminary results.  Se aplican técnicas geoarqueológicas para el estudio de la evolución de un castillo medieval, actualmente en ruinas, del que apenas hay documentación. La identificación de su sistema defensivo ha permitido recuperar el registro sedimentario de sus fosos, tanto de la época de construcción del mismo como de su posterior relleno, utilizando dataciones radiométricas y algunos  restos arqueológicos incluidos en las acumulaciones.

 INTRODUCCIÓN
  El castillo de Juslibol, también conocido como Picote de San Martín, está situado en el extremo NNE del pueblo de Juslibol, unos 7 km al norte de la ciudad de Zaragoza. Ocupa un cerro aislado de yesos miocenos coronado por restos de la terraza fluvial T5 del Ebro, fuertemente deformada por la karstificación de los yesos, a unos 70m de altura sobre la llanura aluvial del Ebro. El castillo existía ya en época musulmana, con el nombre de Mezimegeer (Guitart, 1976) y formaba parte de una línea defensiva de castillos y torreones siguiendo un escarpe continuo de yesos por el margen norte del Ebro. Tras la conquista por Pedro I de Aragón en 1101 se le bautizó como Deus lo vol (Dios lo quiere), grito de guerra de los cruzados y que dará nombre al pueblo de Juslibol actual (Andrés, 1998). Diecisiete años más tarde sirvió como base para la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador. El objetivo de este trabajo es extraer información acerca del castillo y su posterior evolución hasta llegar a la situación ruinosa actual, a partir del estudio de sus fosos, utilizando técnicas geoarqueológicas para su documentación y reconstrucción.

METODOLOGÍA
 El reconocimiento mediante ortoimágenes aportó una primera interpretación cartográfica de los componentes principales del cerro y su entorno cercano. El trabajo de campo posterior permitió completar esta información y localizar los puntos de mayor interés para la realización de perfiles y la toma de muestras (14C, restos arqueológicos) dirigidas a obtener datos cronológicos. Por otra parte, se está realizando un levantamiento topográfico mediante GPS de precisión para elaborar mapas evolutivos que reconstruyan el aspecto de la fortificación en el siglo XII. En esta primera fase del estudio se exponen los primeros resultados conseguidos, que se centran en los fosos que circundan el yacimiento arqueológico, siguiendo la metodología propuesta por Rubio et al. (2006), que han permitido alcanzar ya algunas conclusiones evolutivas.

RESULTADOS
 La primera aportación del trabajo es la reconstrucción de la morfología y cartografía de los fosos que rodeaban la fortaleza medieval, desconocidos hasta el momento (Fig. 1). Su reconocimiento con foto aérea se hizo a partir de las bandas de vegetación más densa instalada en sus rellenos, que contrasta con el paisaje blanquecino generado sobre los yesos, al carecer prácticamente de vegetación, dada la fuerte degradación erosiva que afecta al entorno del castillo (Peña et al., 1986). 
  Se aprecia  la existencia de un foso principal (f1) de tipo semiperimetral basal (Rubio et al. 2006), rodeando el cerro prácticamente con forma subcircular, al pie del escarpe de la terraza fluvial en la que se asienta el núcleo principal del castillo. Un segundo foso (f2), paralelo al anterior, se extiende por el sector NE, con mayor anchura, aunque menor longitud. Entre ambos fosos se encuentra un sector sobreelevado (m), que se ha interpretado como una construcción de argamasa de yeso y gravas, actualmente desmoronada. El sistema de fosos rodea casi por completo el cerro sobre el que se levantan los restos del castillo, que estaría cerrado por una muralla con varios torreones, aún reconocibles en su cara NE. En la parte meridional pueden verse también las bases de dos torreones exentos al sistema de fosos, en posición más baja que el castillo, justo en el borde del escarpe de yesos (Fig. 1). Con posterioridad a su excavación, estos fosos se fueron rellenando de sedimentos hasta su total colmatación, perdiendo su funcionalidad. Los pequeños barrancos que descienden desde los escarpes de yesos, han alcanzando por erosión remontante de sus cabeceras los rellenos de ambos fosos en varios puntos, afectando incluso a los propios cimientos de la muralla del castillo. Ello permite la observación de varios perfiles de las acumulaciones, destacando el corte 1 (ver fig. 1), de 1,75m de espesor, donde se han diferenciado cuatro niveles (Fig. 2).
Los niveles 1 y 3 se componen de sedimentos finos y gravilla, con abundantes restos de cerámica musulmana y fragmentos de carbón; las dataciones 14C efectuadas en el primero de ellos aportan una cronología entre 1158 y 1160 cal AD (Jus 1 -UZ-5864/ETH-40987 y Jus 2-UZ5863/ETH-40986), estando pendiente de datación otra muestra en el nivel 3. Los restantes unidades (2 y 4) se componen de sillares de yeso y bloques de argamasa, procedentes de derrumbesde los muros superiores; tanto los fragmentos de cerámica que aparecen en estos niveles como en los dos anteriores pueden clasificarse cronológicamente en los siglos XI-XII.
 Por otra parte, en el sector NE se ha localizado una acumulación de ladera correspondiente a los materiales extraídos durante la excavación del foso que fueron vertidos hacía el barranco que limita el área fortificada en dicha zona. Nuevamente la incisión de un pequeño barranco, permite observar el corte 2 (ver fig. 1). Se compone únicamente de fragmentos de yeso y en su interior se tomó una muestra de carbón, que ha sido datada con 14C en 1014 cal AD (Jus3-UZ-5865/ETH-40988).

CONCLUSIONES
 Los primeros datos obtenidos en el castillo de Juslibol nos muestran la existencia de una estructura defensiva compleja, a base de fosos, murallas y torreones. Con la información actual, aportada por las dataciones 14C, conocemos que la construcción de los fosos tuvo que realizarse en torno a 1014, es decir unos 85 años antes de su conquista por Pedro I. Por otra parte, en 1160 el castillo debía haber perdido ya su poder estratégico original –una vez conquistada la ciudad musulmana de Zaragoza- ya que por entonces casi la mitad de la capacidad del foso principal había sido amortizada por sedimentos. Esta información preliminar podría sentar las bases para una futura intervención arqueológica y la posibilidad de efectuar una restauración de parte del castillo.
La aplicación de la geoarqueología proporciona una información inestimable para la reconstrucción y documentación de puntos de interés arqueológico que se ven especialmente afectados por procesos erosivos; la idoneidad de estos estudios ya ha sido puesto de manifiesto en otros trabajos realizados en esta región semiárida del centro de la depresión del Ebro (Constante et al., 2010).

Referencias bibliográficas
 Andrés Valero, S. (1998). Historia de Zaragoza. Zaragoza Cristiana (1118-1336). Ayuntamiento de Zaragoza y CAI, 94 p.
Constante, A., Peña, J.L. y Muñoz, A. (2010). Alluvial geoarchaeology of an ephemeral stream: Implications for Holocene landscape change in the Central part of the Ebro Depression, Northeast Spain. Geoarchaeology, 25 (4), 475-496. doi: 10.1002/gea.20314
Guitart, C. (1976): Castillos de Aragón I. Desde el siglo IX hasta el segundo cuarto del XIII. Col Aragón. Librería General. Zaragoza, 191.
Peña, J.L., Rodanés, J.M., Mazo, C. y Montes, L. (1986). La fotografía aérea vertical en blabnco y negro y su aplicacón a la prospección arqueológica y geoarqueológica. I Jornadas Metodología de la Investigación Científica sobre fuentes aragonesas, 219-227. Zaragoza.
Rubio, V., Peña, J.L. y González, J.R. (2006). El impacto en el paisaje de los fosos de época prehistórica en el noreste de España y su reconocimiento por criterios geomorfológicos. Actas III Congr. Int. sobre Fortificaciones “Paisaje y Fortificación”, 55-68. Alcalá de Guadaira.

         
Fig.1. Plano geomorfológico del área del Castillo de Juslibol               Fig.2 Perfil 1 del relleno del foso f1

 



sábado, 3 de noviembre de 2012

La maqbara de Tauste en los medios de comunicación

Avances informativos de la tercera cata en la necrópolis isámica de Tauste (siglos VIII al XII).

http://www.youtube.noticia

Heraldo.3denoviembre





lunes, 2 de julio de 2012

Realidad Aumentada y Patrimonio Histórico

 Artículo de opinión en diario aragondigital.es:

Realidad Aumentada y Patrimonio Histórico

domingo, 10 de junio de 2012

Arte rupestre de Tormón - Albarracín

 Recientemente he participado en el proyecto de Estudio, Documentación (geométrica - 3D) y Redacción del Plan de Valoración y Accesibilidad del núcleo de Arte Rupestre Tormóz - Albarracín, declarado Patrimonio Mundial.
 Tras el escaneado tridimensional y los estudio sobre las patologías del soporte pétreo, hemos realizado sondeos bajo las pinturas de los abrigos, hallando diversos útiles de sílex que parecen enmarcarse en el Epipaleolítico.
 Además es obligada la visita al hermoso bosque de pino rodeno en el que se encuentran.





viernes, 16 de marzo de 2012

Contrebia Belaisca (síntesis de 2009)

  En la página web Patrimonio Cultural de Aragón del Gobierno de Aragón puede verse una síntesis sobre Contrebia Belaisca, realizada por el profesor D. José Antonio Hernández Vera.

Síntesos de Contrebia- Belaisca (Botorrita, Zaragoza)


miércoles, 25 de enero de 2012

Las Gobas y Santorkaria (Laño, Condado de Treviño)

  Durante el último trimestre de 2011 he estado participando en la excavación del conjunto ruprestre de las Gobas, bajo la dirección del catedrático D. Agustín Azkárate Garai-Olaun. Concretamente en hábitats de los siglos VII al IX d.C.
  Dejo aquí algunas fotos de este espectacular conjunto de cuevas.
  El lugar está preparado para la visita de turistas.

Santorkaria





Las Gobas

 En la red se encuentra disponible la publicación de las catas previas:
http://aespa.revistas.csic.es/index.php/aespa/article/view/43/43

Contrebia Belaisca. Estudio de materiales

  Durante la campaña de 2011 hemos concluido el dibujo, fotografiado y catalogación para su estudio en profundidad.

  Los trabajos realizados en la ladera Oeste del Cabezo de las Minas han proporcionado un importante conjunto de materiales cerámicos que dibujan un amplio y variado contexto que, en principio, podemos fechar entre el último tercio del siglo II y el primer cuarto del siglo I a.C.

Una enumeración de las FAMILIAS CERÁMICAS presentes en nuestro yacimiento es la siguiente (claro está, siempre susceptible de modificaciones):


  Romana republicana
1. Campaniense A: forma 5, 6, 5/7, 27, 31.
2. Campaniense B: forma 1, 2, 5, 5/7, 7, ¿20, 27?
3. Paredes Finas: forma Mayet II.
4. Cocina Itálica: plato, sartén trípode, olla, tapadera (forma 3).
5. Ánforas itálicas; posible Dressel 1A.
6. Cerámica de mesa, especialmente jarras de un asa.
7. Dolium itálico

  Celtibérica
  a.- De mesa
8. De técnica celtibérica, facetada y bien alisada: cráteriformes y caliciformes.
9. Imitación de formas campanienses en pastas claras y decoraciones pintadas en rojo: formas 5, 6, 23, 31.
10. Imitación de formas campanienses en pastas grises o negras, muy bien alisadas o bruñidas: formas 1, 31.
11. Imitación de formas campanienses en pastas grises o negras, mucho más toscas en su acabado: forma 1.
12. Gris: jarritos.
  b.- De cocina
13. Olla acuchillada en su parte inferior y/o bruñida en la superior.
14. Posible imitación de forma de cocina romana, en pastas grises, de acabado granulado: forma Vegas 2.
15. Posible imitación de forma de cocina romana, en pastas claras: forma Vegas 1.
  c.- De almacén
16. De tradición ibérica común y de almacén: Kalathos, dolia; orzas pithos.
  d.- Auxiliar
17. Colador.
18. Fusayolas.
19. Cannae.

  Romano imperial (mínimamente representadas en el Cabezo de las Minas).
20. Común de mesa.
21. Engobada.
22. TSI.
23. TSG.
24. TSH.