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viernes, 8 de diciembre de 2023

Excavación del yacimiento celtibérico de "El Calvario" en Gotor (Zaragoza)

Durante los meses de octubre y noviembre hemos realizado la “Excavación y restauración del yacimiento arqueológico de El Calvario (Gotor, Zaragoza)”, Expte. 69/2023, para la Comarca del Aranda, a través del Plan de Sostenibilidad Turística del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de España. El yacimiento de El Calvario de Gotor es un asentamiento de mediano tamaño ubicado en un suave relieve en espolón en la margen izquierda del río Aranda, que articula, junto al Isuela la comarca en dos valles paralelos la cara oculta (al Sur) del Moncayo. Geográficamente pertenece a la rama aragonesa del Sistema Celtibérico. Entre 1994 y 2001 los trabajos arqueológicos pusieron de manifiesto la existencia de un núcleo de población asentado desde mediados del s. III a.C hasta el s. I a.C que sufrió varias destrucciones consecutivas hasta su abandono definitivo, y que se pueden poner en relación con las guerras celtibéricas primero y con las guerras civiles sertorianas que causaron gran impacto en todo el solar de la Celtiberia, después. En el artículo publicado por su excavador F. Romero (2006): “Conflictos y destrucciones en la Celtiberia citerior entre los siglos III y I a. C.: El yacimiento de «El Calvario», en Gotor, Zaragoza”, Lucentum 35: 65-90; este arqueólogo advierte de la existencia de (al menos) dos zonas diferenciadas: el asentamiento propiamente dicho donde se realizó la excavación y se pusieron al descubierto tres estancias domésticas de la ocupación celtibérica, y una zona marginal de talleres donde se ubican hornos metalúrgicos de probable cronología altoimperial. En la actuación que arqueoguti acaba de concluir, para la denominada Zona3 del proyecto de actuación, al quedar inconcluso el Espacio 6, era recomendable su completa excavación, al menos en su última fase de ocupación. Romeo describe la zona como: “…viviendas rectangulares abiertas al oeste a lo que tuvo que ser una calle definida por otra alineación de viviendas. Las viviendas, alargadas, poseen unas dimensiones medias de 13 m de longitud por cuatro de anchura, con una superficie de un mínimo de 52 metros cuadrados. Asociadas a las entradas se localizan pequeñas estancias de función desconocida, quizás agropecuaria. Al fondo aparecen espacios para el almacenamiento, concretados en este yacimiento en bancos basales perimetrales que sostienen dolia de importantes dimensiones. Las viviendas parecen girar de este modo en torno a una concepción tripartita del espacio”.

De manera paralela se ha llevado a cabo el proceso de restauración en Z1, el resto de estancias ya excavadas en 2001. Como se especificó en la solicitud de excavación, se ha procedido también para su acondicionamiento a la retirada de niveles revueltos y adecuación del exterior de la muralla, denominada Zona 2, zona que ya fue objeto de catas en las campañas de los años 90 y 2000. Dicho acondicionamiento ha consistido en la retirada de acumulaciones de tierra y horizontalización del área, de tal manera que el lienzo ha quedado más visible y comprensible para el visitante. Los restos aparecidos fueron individualizados y documentados convenientemente. Excavación arqueológica. El proyecto de la licitación pública de la Comarca del Aranda se explicitaba en el “INFORME - PERITACIÓN DEL YACIMIENTO CELTIBÉRICO “EL CALVARIO” DE GOTOR PARA SU PUESTA EN VALOR COMO RECURSO TURÍSTICO”. Durante el proceso de excavación se recuperaron todas aquellas evidencias muebles aparecidas, con el objeto de proceder a su posterior trabajo en laboratorio. Para todas las estructuras se han realizado planos de detalle, altimetrías y documentación fotográfica exhaustiva de todos los elementos, estructuras y niveles. Ortofoto de la Zona 1-3 de El Calvario, Gotor (Zaragoza) Durante la actuación se ha procedido a excavar, de manera completa, el último nivel de destrucción por incendio del denominado Espacio 6, sacando a la luz la mitad septentrional de la vivienda. De esta manera, ha sido posible conocer su morfología durante el Horizonte sertoriano así como las características que tuvieron el abandono precipitado y posterior incendio de la misma. El Espacio 6 es una casa celtibérica de planta rectangular que se desarrolla siguiendo un eje de disposición Este – Oeste de 12,75 m de longitud, 4,61 m de anchura y una superficie de 58,78 m2. Limita al Norte y al Este con el nivel geológico retallado, al Sur con los espacios 1 y 4 y al Oeste con la Calle 1. Microespacio 6B El hogar 6009 fue excavado en su mitad meridional en campañas anteriores. Se encuentra en el Centro/Oeste del Espacio 6, disponiéndose en un eje Oeste-Este y está compuesto por tierra batida rubefactada. Está delimitado por un surco que figura una planta rectangular con paralelos en la misma época en La Caridad de Caminreal. Hogar delimitado por dos muretes. Esta estructura se encuentra al Este del Microespacio 6B, tiene orientación Oeste – Este. Son dos muretes de tapial de tierra arcillosa Estructura UE 6030
El Espacio 6 en el Horizonte sertoriano presenta una estratigrafía muy simple que, no por ello, deja de ser extraordinariamente interesante ya que nos permite reconstruir los momentos inmediatamente anteriores al abandono precipitado e incendio del espacio, su destrucción súbita y el devenir posterior al abandono definitivo de la zona. Abandono precipitado inmediatamente anterior al incendio. Como ya se ha señalado previamente, la posibilidad de que la destrucción inmediatamente posterior al abandono precipitado del asentamiento corresponda al conflicto sertoriano es alta. El grado de destrucción del poblado y el abandono total del asentamiento están indicando la participación de un agente con un potencial militar definitivo. Se repiten patrones de destrucción y abandono con cronología sertoriana que encontramos en territorios próximos, como es el caso de Contrebia Belaisca, la Caridad de Caminreal, la Cabañeta en el Burgo de Ebro, la Corona en Fuentes, posiblemente el Cabezo de Alcalá de Azaila, o, ya en las inmediaciones del yacimiento que nos ocupa, Segeda II y Valdeherrera, ciudad para la que sus excavadores proponen su destrucción el año 74 a. C. por parte del general Metelo. Por lo que respecta al Espacio 6, parece que sus habitantes dispusieron del tiempo necesario para llevarse consigo útiles de metal y vajilla de mesa. Nivel de incendio UE 6001 en el Microespacio 6E. Cultura material. El Microespacio 6E es una habitación que se encuentra en la esquina Noroeste de la casa, de reducidas dimensiones, 6,25 m2, y que solamente se encontraba comunicada con el Microespacio 6A. No se han detectado piezas enteras in situ aplastadas por la caída de la cubierta por lo que los restos encontrados parecen deberse más al desorden producido durante el abandono precipitado de la vivienda. Cabe destacar la presencia del mortero de piedra que se encontraba sobre el suelo en la esquina Noreste del microespacio. Un hecho diferencial con el resto del Espacio 6 es la abundancia de cerámica de mesa en relación a la cerámica de almacenaje. Así, encontramos medio cuenco de imitación de Barniz Negro Morel 2363, restos de una patera también de imitación campaniense en pasta celtibérica y los restos de vasos caliciformes y oinochoai fragmentados y nunca completos, revueltos con el nivel de incendio, sin apoyar directamente sobre el suelo. Nivel de incendio UE 6001 en el Microespacio 6B. Cultura material. Como vimos el Microespacio B es la habitación principal del Espacio 6, de 28,20 m2 de superficie. Durante el proceso de excavación arqueológica uno de los objetivos científicos fue intentar identificar la funcionalidad de cada una de las partes del microespacio previendo que podría aparecer material in situ sobre el suelo si es que se había producido un abandono dejando piezas enteras sobre el suelo. Para ello, se diferenció la procedencia del material arqueológico en un total de cuatro sectores: Oeste, Centro, este y Esquina Sudeste. Sin embargo, como pudo comprobarse durante la excavación, el material apareció fragmentado y removido entre la UE 6001, sin que hayamos podido documentar la presencia de piezas enteras y que parezcan haberse encontrado en su lugar habitual, aplastadas contra el suelo por el desplome de la cubierta. Resulta significativa la escasez y fragmentación de los restos hallados en el sector occidental del microespacio 6B en comparación con una mayor abundancia de restos en el resto del microespacio.
La tónica general de los restos hallados en el Centro y Este del Microespacio 6B está protagonizada por la presencia de recipientes de almacenaje. Son dos las formas que se utilizaron de manera mayoritaria: la tinaja de borde vuelto y la tinaja de tipo Ilduratin. Esta última, debido a la acción del fuego, sufrió una marcada tendencia a descascarillarse y fracturarse por capas desde el exterior al interior de cada fragmento. Tinajas de borde vuelto y de tipo Ilduratin del sector Oeste de la UE 6001 del Microespacio 6B Es necesario reseñar la aparición de cinco pequeños fragmentos de hierro en el Sector Este de la UE 6001 en el Microespacio 6B, que bien podrían pertenecer a una parrilla similar a ejemplares documentados en este mismo horizonte cronológico. Por último, un único ejemplo podría hacer pensar en una pieza que sí podría haberse encontrado in situ sobre el suelo, en el sector Sudeste. Se trata del vaso crateriforme 23.135.688, que presenta un graffito con el carácter “i” en signario celtibérico. Apareció sin restos del fondo, por lo que bien pudo haber sido excavado en la campaña de 2001 o arrojado en ese lugar después de que perdiera su función. Vaso crateriforme 23.135.688 hallado en el Sector Sudeste del Microespacio 6B, UE 6001 Nivel de incendio UE 6001 en el Microespacio 6F. Cultura material. El aspecto más significativo que se registra en este pequeño microespacio de 6,40 m2 de superficie es la presencia, en su esquina Noroeste de un total de cinco pondera, localizados en un reducido espacio de 1,5 m2 y que podrían indicar la presencia de un telar a en esta casa. Material arqueológico recuperado en la UE 6001 del Microespacio 6F Abandonada la casa de manera precipitada, se prendió fuego la cubierta de ramas, vigas de madera y paja (sujeta con las losas que encontramos), que se desplomó contra el suelo formando una fina capa de carbones y cenizas de unos 10 cm de potencia. UE 6001 en el Microespacio 6B durante el proceso de excavación, desde el oeste Colapso de los muros. Durante y/o después del incendio, una vez desplomada la cubierta incendiada de la casa, se derrumbaron gran parte de los muros de adobe sobre las cenizas y carbones de la techumbre. Momento post-sertoriano. Una vez colapsada techumbre y muros no se constatan indicios de actividad antrópica. Al Este del Espacio 6, sobre la parte oriental de los microespacios 6F y 6B se empezó a acumular un derrubio muy endurecido y carbonatado. Sobre este derrubio se asentó, en época indeterminada (supuestamente moderna), un muro de bancal agrícola. Tratamiento de los restos tras la excavación. Se realizó al escaneado 3D del conjunto de la excavación mediante nube de puntos. Posteriormente se procedió a cubrir los suelos y muros de tapial del Espacio 6 con tela geotextil, en contacto con las estructuras, sobre la que se añadió un espesor de 5-10 cm de gravilla lavada similar a la existentes en el resto de las estancias de Z1. Cubierta con tela geotextil y grava blanca del Espacio 6. El Lienzo de muralla al Este de la cima del cerro ha sido el segundo punto de actuación arqueológica; básicamente en la limpieza de un tramo de su trazado Noreste, de unos 20 m de largo. Se trata de una muralla realizada mediante la técnica de la construcción de dos paramentos con el espacio intermedio rellenado con piedras sin trabajar y tierra apisonada. La muralla se asienta directamente sobre el sustrato rocoso natural en el caso del lienzo interior, mientras que el lienzo exterior presenta una cimentación consistente en dos hiladas que sobresalen entre 8 y 12 cm de la anterior. La primera hilada no apoya sobre el sustrato de arenisca sino que sienta sobre una delgada capa de arcilla apisonada. El paramento exterior de la muralla solo puede ser descrito como irregular, alternando sin ningún tipo de orden sillares de arenisca groseramente tallados de dimensiones que rondan los 65 x 40 x 30 cm con otros elementos perfectamente escuadrados de 100 x 22 cm, calzados con lajas y ripio de variadas dimensiones. Al pie de la muralla, por el exterior, se localizó un nivel de cronología romana, cuya formación parece comenzar en la segunda mitad del siglo I d.C. para desaparecer a mediados del siglo III. Este nivel, a tenor de la cata de 2001 apoya directamente sobre el derrumbe romano, quizá un basurero. No se ha excavado por debajo del derrumbe romano, lo que impidió una aproximación a la fecha de construcción del lienzo defensivo. Vistas de la muralla
Además se ha documentado cuatro diferentes estructuras adosadas a la muralla, de las que no se ha podido asegurar ningún nivel de construcción, lo que impide asegurar su cronología y función. Excavados los restos, se procedió a cubrir el espacio al Este de la muralla, por donde van a transcurrir las visitas, con tela geotextil y un paquete de gravilla. Conclusiones Durante los meses de octubre y noviembre de 2023 y, de manera paralela a los trabajos de restauración, se ha llevado a cabo una campaña de excavaciones arqueológicas en las zonas 2 y 3 del yacimiento de El Calvario, Gotor (Zaragoza). En la Zona 3 se ha procedido a finalizar la excavación del Espacio 6, en su mitad septentrional, en la fase que corresponde al Horizonte sertoriano. De esta manera, se intervino sobre una superficie de 42,15 m2 con una potencia que, debido a la erosión, buza desde el Norte hacia el Sur y desde el Este al Oeste, variando entre 1,80 m y 0,20 m. La campaña de 2023 ha permitido conocer por primera vez la existencia de una calle de trazado Norte-Sur que permitió el acceso a los espacios 6, 1 y 2. De igual manera, se ha podido conocer de manera íntegra el Espacio 6 en el aspecto que presentaba en el momento de la destrucción sertoriana. Se trata de una típica casa celtibérica, de planta rectangular de 12,75 m de longitud, 4,61 m de anchura y una superficie de 58,78 m2. Se accede a ella desde el Oeste, desde la calle previamente citada a un pequeño vestíbulo que permitía el acceso, al Norte, a un pequeño espacio destinado probablemente a la reserva de aperos y, hacia el Este al espacio principal de la casa, denominado Microespacio 6B. El hogar principal de la casa, de planta rectangular, se encuentra al Oeste del microespacio, junto al vestíbulo, y presenta paralelos formales con hogares del mismo horizonte cronológico en lo que respecta a los característicos surcos que lo delimitan. Frente al hogar, al Norte se encontraron restos de una posible estructura intuida por cuatro agujeros o rebajes y que ha dejado entre ellos una impronta oval en el suelo. Por último y, al Este del hogar, encontramos una pequeña estructura de dos muretes de tapial que hizo las veces de hogar secundario. Por último, la pequeña despensa no ocupa todo el fondo de la vivienda sino solamente la esquina Noreste. Así mismo, la excavación ha permitido comprender mejor el abandono precipitado del que fue objeto la misma, inmediatamente antes de ser incendiada. De esta manera, somos capaces de saber que los habitantes dispusieron del tiempo necesario como para llevarse consigo tanto objetos metálicos útiles como vajilla de mesa, dejando en la casa tinajas, vajilla de mesa rota, algunos pequeños trozos de útiles de metal y unos cuantos pondera. El repertorio formal cerámico es reducido, limitándose en el almacenaje a tinajas de tipo Ilduratin y tinajas de borde vuelto que, en algunos casos, presentan bandas y semicírculos pintados en rojo vinoso. Las formas de vajilla de mesa cuyos fragmentos quedaron dispersos por la casa se reducen a cuencos y paterae de imitación de cerámica romana de barniz negro y vasos caliciformes y crateriformes. De estos últimos hay que destacar el único ejemplar casi completo, abandonado en el fondo oriental del Microespacio 6B, con un graffito en signario celtibérico de la letra “i”. Para terminar, en la casa pudo existir un telar, ya que fueron encontrados juntos, en la esquina Noroeste de la despensa un total de cinco pondera. Por lo que respecta a la Zona 2, la muralla, los trabajos de excavación ligados a la adecuación de la visita del lienzo de muralla, han intervenido a lo largo de 22,78 m de longitud, permitiendo conocer un total de cuatro estructuras adjuntas a la muralla que, siguiendo las prescripciones técnicas de la obra, solo fueron excavadas en la potencia fijada para acondicionar la visita de la muralla. No se ha encontrado el suelo asociado a estas estructuras y no podemos entender si formaron parte integrante de la muralla, como estructuras defensivas, o son añadidos con otras funciones reaprovechando la sólida pared de la muralla. Finalmente, se ha procedido a la instalación de un vallado de seguridad compatible con el carácter visitable del yacimiento.
Los trabajos de RESTAURACIÓN os los contaremos en la próxima entrada.

miércoles, 22 de julio de 2020

Proyecto Bursao. Inicio

Desde hace décadas la Difusión Cultural y el Patrimonio Histórico viene cumpliendo una creciente labor de potenciación de los recursos culturales, económicos y de orgullo identitario de las comunidades, en especial de los entes locales.
Tras la puesta en marcha de varias obras de rehabilitación en Borja, el ayuntamiento puede acometer otras labores para incrementar el conocimiento, conservación y difusión del Patrimonio Histórico, Cultural y Artístico de la localidad, así como para el objetivo de asentar la utilización por parte de los turistas de las distintas ofertas de ocio y restauración de Borja.


Uno de los elementos más destacados que puede ampliar la oferta cultural de Borja es el yacimiento celtibérico-romano de Bursao. Se da la feliz circunstancia de que parte de este yacimiento se excavó por parte de la DGA en los años ochenta del pasado siglo, concretamente en la actual explanada junto a la torre Pedernal. Por ello ahora podemos recuperar esta excavación de forma que se presenten los restos hallados, requiriendo tan sólo una labor de limpieza especializada con seguimiento arqueológico. Tras ese trabajo se realizará una labor de protección y presentación de los restos (cubierta y cartelería explicativa), cuyo diseño definitivo se está consensuando con la Dirección General de Patrimonio Cultural y la Comisión Provincial de Patrimonio.
Para lograr estos objetivos emplearemos diversas herramientas de difusión en redes sociales explicando el proceso de trabajo presente y el futuro programa de intervenciones que estamos ultimando.

Las excavaciones, de hace ya cuatro décadas, sacaron a la luz un conjunto de estancias de una lujosa vivienda romana de época imperial, sobre todo del sigo II d.C. Lo amplio de la superficie de esta casa (quizá de unos 2000 m2) hace que la zona excavada (unos 335 m2) sólo pudiera documentar una pequeña parte de la misma. La más destacada corresponde a tres de las salas nobles dedicada al esparcimiento de los señores de la casa, entre las que apareció un hermoso mosaico y restos de pintura mural, además de detectar el patio abierto que articularía el acceso a las distintas estancias.
Pero no sólo se encuentra representada la etapa romana, ya que debajo de este nivel hay restos celtibéricos correspondientes a la época de guerras sertorianas (75 a.C). Incluso, por encima de los restos visibles se conocen también restos de una ocupación tardía hasta el siglo V d.C., lo que convierte a esta zona en una de las más representativas de la antigüedad de Borja.


La Torre Pedernal es uno de los iconos de la historia de Borja. Conocemos que estuvo habitada desde la Edad Media, que en época moderna fue la casa solariega de la familia del Arco, y que fue demolida ya en el siglo XX. F. Bordejé esbozó sus muros.
Para investigar estos restos hay que realizar primero un estudio no invasivo de sus alzados _conocido como lectura de paramentos o arqueología de la arquitectura_, para lo que hemos realizado un primer escaneado. Esa primera aproximación servirá para plantear unas catas comprobatorias, con el objetivo de discernir sus distintas fases históricas y facilitar una difusión y exposición rigurosa al público visitante. La hipótesis inicial es que puede tratarse de una torre defensiva de la puerta de la ciudad en la etapa de inestabilidad acaecida en la tardo-antigüedad, aunque estamos abiertos a todo tipo de resultados.
El muro noreste conserva 4 metros de altura y más de 15 de longitud, compuesto de dos lienzos de grandes sillares de caliza y yeso, con un relleno de medio metro de opus caementicium para darle más consistencia. Su orientación es exactamente la misma que la de las estancias romanas recientemente rescatadas de la maleza.
El resto de la estructura está levantada en encofrado de piedra de yeso y no es de época romana, sino posiblemente medieval y parece que tuvo numerosas modificaciones en época moderna.



miércoles, 26 de febrero de 2014

Artículo del Heraldo de ayer sobre el castillo de Juslibol y nuestro grupo de facebook 2018 Zaragoza.

sábado, 17 de noviembre de 2012

Castillo de Juslibol

  Traigo aquí un resumen del artículo elaborado con el equipo del catedrático de Geografía de la Universidad de Zaragoza, Jose Luis Peña Monné sobre el castillo de Juslibol y su comprensión a través de la geoarqueología.

                          Acceso al Castillo

 Y el enlace a un artículo de prnesa digital: www.aragondigital.es/noticia





 EL CASTILLO MEDIEVAL DE JUSLIBOL (ZARAGOZA). DATOS PRELIMINARES PARA UNA RECONSTRUCCIÓN GEOARQUEOLÓGICA


  J.L. Peña-Monné (1), V. Rubio Fernández (2), L.A. Longares Aladrén (1), F.J. Gutiérrez González (3) y A.Constante Orrios (4).  

(1)    Dpto. de Geografía y Ordenación del Territorio, Universidad de Zaragoza, 50009 Zaragoza, España,  jlpena@unizar.es
(2).   Dpto. de Geografía, Universidad Autónoma de Madrid, Cantoblanco, 28049 Madrid .
(3)    Arqueólogo, Zaragoza.
(4)    CVER. Universidad Politécnica de Valencia.
 Abstract (The Medieval Castle of Juslibol (Zaragoza). Geoarchaoelogical reconstruction preliminary results.  Se aplican técnicas geoarqueológicas para el estudio de la evolución de un castillo medieval, actualmente en ruinas, del que apenas hay documentación. La identificación de su sistema defensivo ha permitido recuperar el registro sedimentario de sus fosos, tanto de la época de construcción del mismo como de su posterior relleno, utilizando dataciones radiométricas y algunos  restos arqueológicos incluidos en las acumulaciones.

 INTRODUCCIÓN
  El castillo de Juslibol, también conocido como Picote de San Martín, está situado en el extremo NNE del pueblo de Juslibol, unos 7 km al norte de la ciudad de Zaragoza. Ocupa un cerro aislado de yesos miocenos coronado por restos de la terraza fluvial T5 del Ebro, fuertemente deformada por la karstificación de los yesos, a unos 70m de altura sobre la llanura aluvial del Ebro. El castillo existía ya en época musulmana, con el nombre de Mezimegeer (Guitart, 1976) y formaba parte de una línea defensiva de castillos y torreones siguiendo un escarpe continuo de yesos por el margen norte del Ebro. Tras la conquista por Pedro I de Aragón en 1101 se le bautizó como Deus lo vol (Dios lo quiere), grito de guerra de los cruzados y que dará nombre al pueblo de Juslibol actual (Andrés, 1998). Diecisiete años más tarde sirvió como base para la conquista de Zaragoza por Alfonso el Batallador. El objetivo de este trabajo es extraer información acerca del castillo y su posterior evolución hasta llegar a la situación ruinosa actual, a partir del estudio de sus fosos, utilizando técnicas geoarqueológicas para su documentación y reconstrucción.

METODOLOGÍA
 El reconocimiento mediante ortoimágenes aportó una primera interpretación cartográfica de los componentes principales del cerro y su entorno cercano. El trabajo de campo posterior permitió completar esta información y localizar los puntos de mayor interés para la realización de perfiles y la toma de muestras (14C, restos arqueológicos) dirigidas a obtener datos cronológicos. Por otra parte, se está realizando un levantamiento topográfico mediante GPS de precisión para elaborar mapas evolutivos que reconstruyan el aspecto de la fortificación en el siglo XII. En esta primera fase del estudio se exponen los primeros resultados conseguidos, que se centran en los fosos que circundan el yacimiento arqueológico, siguiendo la metodología propuesta por Rubio et al. (2006), que han permitido alcanzar ya algunas conclusiones evolutivas.

RESULTADOS
 La primera aportación del trabajo es la reconstrucción de la morfología y cartografía de los fosos que rodeaban la fortaleza medieval, desconocidos hasta el momento (Fig. 1). Su reconocimiento con foto aérea se hizo a partir de las bandas de vegetación más densa instalada en sus rellenos, que contrasta con el paisaje blanquecino generado sobre los yesos, al carecer prácticamente de vegetación, dada la fuerte degradación erosiva que afecta al entorno del castillo (Peña et al., 1986). 
  Se aprecia  la existencia de un foso principal (f1) de tipo semiperimetral basal (Rubio et al. 2006), rodeando el cerro prácticamente con forma subcircular, al pie del escarpe de la terraza fluvial en la que se asienta el núcleo principal del castillo. Un segundo foso (f2), paralelo al anterior, se extiende por el sector NE, con mayor anchura, aunque menor longitud. Entre ambos fosos se encuentra un sector sobreelevado (m), que se ha interpretado como una construcción de argamasa de yeso y gravas, actualmente desmoronada. El sistema de fosos rodea casi por completo el cerro sobre el que se levantan los restos del castillo, que estaría cerrado por una muralla con varios torreones, aún reconocibles en su cara NE. En la parte meridional pueden verse también las bases de dos torreones exentos al sistema de fosos, en posición más baja que el castillo, justo en el borde del escarpe de yesos (Fig. 1). Con posterioridad a su excavación, estos fosos se fueron rellenando de sedimentos hasta su total colmatación, perdiendo su funcionalidad. Los pequeños barrancos que descienden desde los escarpes de yesos, han alcanzando por erosión remontante de sus cabeceras los rellenos de ambos fosos en varios puntos, afectando incluso a los propios cimientos de la muralla del castillo. Ello permite la observación de varios perfiles de las acumulaciones, destacando el corte 1 (ver fig. 1), de 1,75m de espesor, donde se han diferenciado cuatro niveles (Fig. 2).
Los niveles 1 y 3 se componen de sedimentos finos y gravilla, con abundantes restos de cerámica musulmana y fragmentos de carbón; las dataciones 14C efectuadas en el primero de ellos aportan una cronología entre 1158 y 1160 cal AD (Jus 1 -UZ-5864/ETH-40987 y Jus 2-UZ5863/ETH-40986), estando pendiente de datación otra muestra en el nivel 3. Los restantes unidades (2 y 4) se componen de sillares de yeso y bloques de argamasa, procedentes de derrumbesde los muros superiores; tanto los fragmentos de cerámica que aparecen en estos niveles como en los dos anteriores pueden clasificarse cronológicamente en los siglos XI-XII.
 Por otra parte, en el sector NE se ha localizado una acumulación de ladera correspondiente a los materiales extraídos durante la excavación del foso que fueron vertidos hacía el barranco que limita el área fortificada en dicha zona. Nuevamente la incisión de un pequeño barranco, permite observar el corte 2 (ver fig. 1). Se compone únicamente de fragmentos de yeso y en su interior se tomó una muestra de carbón, que ha sido datada con 14C en 1014 cal AD (Jus3-UZ-5865/ETH-40988).

CONCLUSIONES
 Los primeros datos obtenidos en el castillo de Juslibol nos muestran la existencia de una estructura defensiva compleja, a base de fosos, murallas y torreones. Con la información actual, aportada por las dataciones 14C, conocemos que la construcción de los fosos tuvo que realizarse en torno a 1014, es decir unos 85 años antes de su conquista por Pedro I. Por otra parte, en 1160 el castillo debía haber perdido ya su poder estratégico original –una vez conquistada la ciudad musulmana de Zaragoza- ya que por entonces casi la mitad de la capacidad del foso principal había sido amortizada por sedimentos. Esta información preliminar podría sentar las bases para una futura intervención arqueológica y la posibilidad de efectuar una restauración de parte del castillo.
La aplicación de la geoarqueología proporciona una información inestimable para la reconstrucción y documentación de puntos de interés arqueológico que se ven especialmente afectados por procesos erosivos; la idoneidad de estos estudios ya ha sido puesto de manifiesto en otros trabajos realizados en esta región semiárida del centro de la depresión del Ebro (Constante et al., 2010).

Referencias bibliográficas
 Andrés Valero, S. (1998). Historia de Zaragoza. Zaragoza Cristiana (1118-1336). Ayuntamiento de Zaragoza y CAI, 94 p.
Constante, A., Peña, J.L. y Muñoz, A. (2010). Alluvial geoarchaeology of an ephemeral stream: Implications for Holocene landscape change in the Central part of the Ebro Depression, Northeast Spain. Geoarchaeology, 25 (4), 475-496. doi: 10.1002/gea.20314
Guitart, C. (1976): Castillos de Aragón I. Desde el siglo IX hasta el segundo cuarto del XIII. Col Aragón. Librería General. Zaragoza, 191.
Peña, J.L., Rodanés, J.M., Mazo, C. y Montes, L. (1986). La fotografía aérea vertical en blabnco y negro y su aplicacón a la prospección arqueológica y geoarqueológica. I Jornadas Metodología de la Investigación Científica sobre fuentes aragonesas, 219-227. Zaragoza.
Rubio, V., Peña, J.L. y González, J.R. (2006). El impacto en el paisaje de los fosos de época prehistórica en el noreste de España y su reconocimiento por criterios geomorfológicos. Actas III Congr. Int. sobre Fortificaciones “Paisaje y Fortificación”, 55-68. Alcalá de Guadaira.

         
Fig.1. Plano geomorfológico del área del Castillo de Juslibol               Fig.2 Perfil 1 del relleno del foso f1

 



lunes, 2 de julio de 2012

martes, 20 de mayo de 2008

La puesta en valor de un yacimiento arqueológico

1.- Introducción y objetivos del artículo

Transcribo el artículo de inminente publicación en la revista Kausis, editada por la Escuela Taller de Restauración del Gobierno de Aragón, cuyo consejo de redacción amablemente me invitó a tratar el presente tema, del que poco puedo aportar a la bibliografía reciente, salvo pequeñas acotaciones personales desde el punto de vista de un arqueólogo. Por ello resumiré las líneas básicas marcadas por los expertos a la hora de Interpretar o Exhibir un yacimiento arqueológico. Finalmente plantearé una propuesta tipo sobre la puesta en valor de un elemento patrimonial, que quizá sea de utilidad a algún gestor o amante del patrimonio histórico, especialmente de pequeños municipios, que se esté planteando potenciarlo. Cómo no es objeto del presente trabajo el tema de las investigaciones arqueológicas, me centraré sólo en apuntar los problemas patrimoniales, que suelen repetirse en casi todos los yacimientos arqueológicos:
- Inexistencia de una línea de trabajo (Plan/Planes Director), lo cual favorece que los bandazos políticos afecten a las decisiones sobre el yacimiento.
- Utilización política (con minúsculas), dada la importancia y relevancia social de yacimiento.
- Problemas de conservación, aún por resolver, que van destruyendo el yacimiento.
- Problemas de interpretación y difusión al público.

El conjunto de mi propuesta va encaminada a solventar los problemas expuestos. Primero repaso las teorías actuales sobre la interpretación del patrimonio arqueológico; algo nada baldío pues es prioritario reflexionar sobre la política cultural y más concretamente sobre qué y cómo debe plantearse el aprovechamiento social del patrimonio arqueológico. Si bien es cierto que los bandazos políticos quedan fuera del alcance de un proyecto de este tipo, el prestigio que supone crear una seria línea de trabajo podría disminuir su efecto.


2.- Valor del patrimonio histórico. Función social.

En 1996, se celebra en Helsinki la 4ª Conferencia Europea de Ministros responsables del Patrimonio Cultural, en la que se consagra una doctrina de la difusión del conocimiento del patrimonio cultural, que es la culminación de los criterios establecidos en Granada[1], en confluencia con las nuevas realidades de la sociedad de la información.
En primer lugar, en la Declaración de la Conferencia se hace una exposición ideológica sobre la difusión del patrimonio europeo, afirmando que: “La difusión del conocimiento del patrimonio cultural debe garantizarse en el ámbito local, regional, nacional e internacional, poniendo de relieve tanto los elementos de unidad europea como la variedad de las identidades culturales que se manifiestan. La comprensión detallada de los valores inherentes al patrimonio conduce al reconocimiento de la diversidad, a la tolerancia y a la superación de las meras diferencias”.

Es este el sentido que deben tener las diferentes propuestas que hoy en día llamamos “puestas en valor” de cualquier elemento del patrimonio y. desde luego, de los sitios arqueológicos. No obstante, esto se debe conjugar con la adecuada conservación del patrimonio hacia las generaciones futuras.
La preocupación por el deterioro físico del patrimonio europeo se ha puesto de manifiesto en la mayoría de los Textos Fundamentales adoptados por el Consejo de Europa. En un primer momento esta preocupación se centraba en el patrimonio arquitectónico pero más recientemente, se amplía dicha inquietud hacia el concepto de patrimonio cultural en su conjunto.
La actual sociedad de consumo ha generado una mercado que puede llamarse “patrimonio - espectáculo”, con los consiguientes riesgos para la integridad de los restos materiales. La legislación europea ya ha tratado esto en la Carta sobre el Uso de los Lugares Clásicos de Espectáculo, (Verona 1997.). En el texto del documento se establece, respecto a estos monumentos (…) que se deben preservar como recurso vulnerable, transmitir fielmente la información científica que poseen, facilitar la comprensión del público, valorizar estos sitios utilizándolos, gestionar estos lugares contribuyendo al desarrollo sostenible y, por último, hacer progresar las técnicas y oficios especializados para su conservación y utilización a través de redes específicas. La Carta es el resultado del trabajo de un grupo interdisciplinario de expertos, que han llegado a resultados expuestos con un enfoque intersectorial para el logro de objetivos que mejoren la conservación y uso de esta categoría tan específica de patrimonio, que contiene elementos arqueológicos y arquitectónicos irreemplazables[2].
Es por todo esto que el concepto de exhibición del Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza cristalizado en el Teatro de Caesaragusta es el correcto, frente al planteamiento inicial empleado en el Teatro de Sagunto.

Aunque la problemática no sea tan extrema, esta metodología es extensible a los yacimientos arqueológicos. En las líneas siguientes intentaré dar este enfoque global a las soluciones planteadas.

Los sitios arqueológicos pueden tener diversos grados de posibilidades para cumplir con las funciones que se le suponen. El grado superior sería aquello que se viene llamando “paisaje Cultural”, es decir, los restos materiales que permiten su comprensión como huella material de un proceso histórico, puesto que los paisajes culturales no son sino el resultado de la interacción entre la actividad humana y el medio natural sobre el que se produce.
En 1986 el Departamento de Arqueología del entonces ICRBC (Dirección General de Bellas Artes y Archivos del Ministerio de Cultura) puso en marcha el Plan Nacional de Parques Arqueológicos, algo que quedaba asumido por la ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 (Ley 16/ 1985), que proponía como máximo nivel de protección la categoría de Bien de Interés Cultural (art. 9-13), aplicable, en el caso de los bienes inmuebles, a monumentos, jardines históricos, conjuntos históricos, sitios históricos y zonas arqueológicas (art. 14-25). En esta misma ley (art. 35) se proponía el desarrollo de Planes Nacionales de Información sobre el Patrimonio Histórico Español, bajo responsabilidad del Consejo de Patrimonio Histórico, como vía para la protección del patrimonio y "con el objeto de facilitar el acceso de los ciudadanos". En este contexto se inscribe la propuesta del plan sobre parques arqueológicos; los objetivos y primeros resultados (los anteproyectos de conversión en parques arqueológicos) fueron objeto de un seminario realizado en 1989 y publicado por el Ministerio de Cultura (Mª. A. Querol, Parques arqueológicos, 1993). En este Plan, un parque arqueológico se considera definido por seis aspectos:
- Se trata de un bien inmueble (yacimiento, zona arqueológica, conjunto histórico o sitio histórico) declarado BIC y que incluye su entorno (algo ya previsto en la Ley de Patrimonio), ya que una característica esencial del parque ha de ser su vinculación con su medio natural y cultural.
- Debe ofrecer interés científico, histórico y educativo. Su interés científico ha de ser independiente de la monumentalidad o excepcionalidad de los restos. A la hora de seleccionarlo ha de ser un elemento clave su representatividad (de momentos históricos, modos de vida...) y de ahí derivará su papel en la información y formación.
- Su estado de conservación ha de ser correcto, de manera que sea posible mostrarlo al público y hacerlo comprensible. Implica una concepción y ejecución paralela de los procesos de investigación y puesta en valor.
- Ha de tener la infraestructura de acceso necesaria para que sea posible la visita. Esto implica una adecuación global del espacio para el público, incluyendo puntos de información, itinerarios, etc.
- Se ha de concebir integrando la relación yacimiento/ entorno y parque arqueológico/ entorno. El hecho de hacer explícita esta contextualización, supone no sólo tener en cuenta la dimensión espacial, sino también la temporal, que aclare al visitante el papel del parque en el momento actual y su relación con su entorno a lo largo de la historia.
- El objetivo que marque la planificación e intervenciones debe ser la obtención de la máxima rentabilidad social. El papel del parque arqueológico es comunicar con un público lo más amplio posible, poniendo para ello en marcha los medios pertinentes: centro de información, museos, publicaciones, multimedia, materiales didácticos, etc.

- Por último, no debe olvidarse que el destinatario final es la ciudadanía. Deben desterrarse las viejas ideas patrimonialistas, tanto de la administración como de los estudiosos de cada yacimiento. El ICOMOS en su artículo 2 de la Carta Internacional para la Gestión del Patrimonio Arqueológico de 1990 declara que: “La protección del patrimonio arqueológico debe incorporarse a las políticas de planificación a escala internacional, nacional, regional y local.
La participación activa de la población debe incluirse en las políticas de conservación del patrimonio arqueológico. Esta participación resulta esencial cada vez que el patrimonio de una población autóctona está en juego. La participación se debe basar en la accesibilidad a los conocimientos, condición necesaria para tomar cualquier decisión. La información al público es, por tanto, un elemento importante de la


3.- Teoría sobre interpretación o exhibición del patrimonio arqueológico

La historiografía reciente sobre la puesta en valor de yacimientos arqueológicos ha recogido los criterios básicos que deben tenerse en cuenta a la hora de seleccionar la validez de un resto arqueológico para su interpretación y exposición al público.

Poner en valor significa obligatoriamente seleccionar, aunque que todo resto sea susceptible de trasmitir un valor cultural. Como premisa, estos criterios han de conformarse teniendo en cuenta dos vertientes asociadas: los aspectos patrimoniales y los aspectos científicos. Sólo de su consideración conjunta se derivará una puesta en valor coherente y de calidad.
Almudena Orejas Saco del Valle explicitó una serie de directrices básicas para establecer un parque arqueológico:
- Alto grado de Representatividad, es decir, que sea un ejemplo significativo. (…) como expresión de formas de vida, de trabajo, de producción, de simbolización... hace que sea representativo de las interacciones entre comunidades y con el medio, algo que va más allá de la excepcionalidad del mismo.
- Delimitación. Un parque ha de poseer unos límites reconocibles y coherentes con la realidad patrimonial que se desea transmitir. Esto se debe hacer percibir claramente (y no sólo ni necesariamente cerrando físicamente el espacio).
- Capacidad de integración de:
· Escalas espaciales distintas, que permitan ubicar acontecimientos locales en contextos más generales (regionales, nacionales, mediterráneos, europeos...).
· Escalas temporales. La diacronía es elemento esencial para hacer entender el paisaje como resultante de procesos históricos.
· Elementos funcionales y morfológicos diversos.
- Ejes temáticos. La información se debe presentar organizada, de manera que la selección de temas propuestos permita al público articular la visita correctamente, sin ocultar la riqueza de los procesos históricos. Esto permitirá jerarquizar e integrar en el discurso global otros elementos. Los temas pueden hacer referencia a: actividades, modos de vida, formas de hábitat, producciones, elementos simbólicos, etc. Con frecuencia son las actividades productivas que han marcado la explotación de una zona las que proporcionan el marco temático primario, así, por ejemplo, la minería en el caso de la Zona Arqueológica de Las Médulas. Evidentemente el problema esencial es articular la diversidad y la homogeneidad, es decir, cómo transmitir la complejidad.

El comité encargado de declarar a las Médulas como patrimonio mundial también explicitó posibles criterios exigibles a los bienes de interés cultural:
- Ser una obra destacada de la creatividad humana.
- Proporcionar un testimonio destacado de la creación de un Paisaje Cultural.
- Ser una evidencia, al menos excepcional, de una civilización extinguida.
- Ser un ejemplo sin paralelos resultante de la unión entre Arqueología y Paisaje que ilustra un período de gran importancia para la Humanidad.

Hoy día se ha establecido una serie de premisas[3] a tener en cuenta a la hora de decidir la presentación al público un yacimiento:
- “…no sólo es necesario preservar, conservar e integrar, sino que también es fundamental comunicar qué preservamos, por qué conservamos y qué significan los vestigios que musealizamos. Así la ciudadanía podrá entender, compartir o negociar los motivos por los cuales convertimos unos vestigios arqueológicos en patrimonio cultural y por qué razones los queremos articular junto con la dinámica cultural, social y económica de la comunidad. Es necesario crear un diálogo entre los ciudadanos y el patrimonio arqueológico heredado de sus antepasados. Es imprescindible que se comprendan las razones científicas, culturales y económicas de la preservación del patrimonio.
- En términos prácticos, podemos entender que interpretación es aquella explicación o presentación pública, cuidadosamente planeada, que aborda el significado de un lugar como patrimonio cultural, tanto tangible como intangible. Los mecanismos técnicos (…), sea cual sea el medio seleccionado, deberá proporcionar una información sobre el lugar que no resultaría disponible de otro modo. Esta es precisamente una de las especificidades de los museos de sitio respecto a otro tipo de museos: el hecho que la interpretación se realiza en el mismo espacio patrimonial para que el público entienda, disfrute o perciba in situ los valores del yacimiento arqueológico. Por lo tanto, la interpretación misma se realiza tomando el yacimiento como pieza clave y elemento central del discurso y de las técnicas museográficas. No se trata de un espacio ajeno al escenario museográfico sino que forma parte intrínseca y estructural de éste. De hecho, el atractivo mayor de los museos de sitio es que el público puede directamente ver, pasear y experimentar el pasado sintiéndose envuelto por sus vestigios.
- En los ámbitos profesionales de la gestión patrimonial se ha adoptado la palabra “interpretación” para designar la comunicación que se da entre los vestigios arqueológicos y el público. Como en toda comunicación existe un emisor -en este caso, una profesión: la arqueología-, que quiere hacer llegar un mensaje -la significación del yacimiento arqueológico- a un receptor -el público visitante del yacimiento musealizado. Pero el término “interpretar” connota otros aspectos más allá de la semiótica básica aquí expresada. Por una parte, hace referencia al mensaje mismo, a su contenido y su significación, y por la otra, pero de manera íntimamente relacionada, nos habla de quién comunica: ¿son los vestigios, los arqueólogos, los gestores patrimoniales o los políticos? Los vestigios arqueológicos por sí mismos no transmiten ningún mensaje, son mudos: para que expliquen alguna cosa es necesario elaborar un discurso, que debe basarse tanto en los resultados de las excavaciones como en los diferentes valores que se atribuyen al yacimiento. Por lo tanto, aquello que se comunica al público son, en primer lugar, las interpretaciones históricas realizadas por los profesionales de la arqueología: se trata de hipótesis interpretativas, que se ajustan o se descartan en virtud de la investigación científica en curso. Pero los vestigios arqueológicos no sólo tienen una significación científica. En la medida en que algunos yacimientos arqueológicos son reconocidos como fragmentos de episodios culturales trascendentales se convierten en hitos históricos a los que damos relevancia cultural. Al transformarse en patrimonio cultural (es decir, al convertirse en lo que nosotros catalogamos como algo digno de ser referido como elemento cultural) los vestigios arqueológicos se convierten en un fenómeno simbólico de presente. Por lo tanto, aquellos vestigios “mudos” acaban constituyéndose en portadores de nuevos mensajes sociales según quién sea el emisor: de identidad nacional, de simbología religiosa, con connotaciones de clase social, de valor artístico, de carácter educativo, etc., más allá de lo meramente histórico.
- (... Definir cuáles son los significados culturales a interpretar y transformarlos en discursos interpretativos, inteligibles para el público potencial que se desea alcanzar, no es una decisión que se deba tomar a la ligera. Se trata de una decisión que afectará directamente el éxito comunicativo del proyecto de puesta en valor. Por esta razón cuando se musealiza un yacimiento arqueológico es imprescindible decidir de manera consciente, consensuada y argumentable qué es lo que se va a interpretar. Las decisiones no se pueden tomar de manera aleatoria o porque parecen obvias, porque interpretar un yacimiento arqueológico no consiste sólo en explicar su contenido histórico. Se trata de un proceso que evoluciona constantemente en el tiempo y en el cual hay que realizar elecciones sobre aspectos tan diversos como si se quiere dar relevancia a un período histórico concreto, a una zona de ocupación específica, a una significación cultural particular, etc., sin olvidar que es necesario adaptarse a un público no necesariamente versado en arqueología. También se debe decidir, por ejemplo, si la interpretación tiene fines divulgativos (el yacimiento como herramienta educativa), de entretenimiento (el yacimiento recreativo) o de evocación de un pasado remoto (rememorativas).
- Estas decisiones inciden directamente sobre los elementos que integran un proyecto de interpretación: el discurso interpretativo, el guión expositivo, el recorrido museográfico, las técnicas museográficas, los programas educativos y las actividades culturales paralelas, así como los sistemas de gestión. Las decisiones discursivas acabarán por definir una línea interpretativa muy concreta. Para que estas decisiones se integren correctamente en el proyecto de puesta en valor, deben consensuarse, adaptarse e integrarse a las propuestas de actuación de los otros profesionales participantes en el proyecto de puesta en valor, básicamente arquitectos y restauradores. Conseguir un diálogo fluido entre arqueólogos, museógrafos, conservadores y arquitectos dará lugar a un proyecto integral y armonioso. Además, si las tomas de decisión entorno a la filosofía interpretativa se realizan mediante criterios compartidos y consensuados, se obtendrán elementos argumentables científica, profesional y políticamente tanto ante la profesión como ante la ciudadanía.”

Se ha llegado incluso a crear un esquema de diseño de proyecto de interpretación de yacimientos arqueológicos, en el que algunos de los elementos claves generales atener en cuenta en cualquier plan interpretativo son:
- El patrimonio arqueológico interpretado in situ presenta una especificidad propia que lo diferencia de otros elementos patrimoniales muebles o inmuebles;
- Los discursos y las herramientas interpretativos deben ser fruto del diálogo y el consenso. Además deben responder adecuadamente a los objetivos generales de la interpretación y la puesta en valor de los yacimientos arqueológicos;
- El proyecto de interpretación debe articularse con las otras disciplinas participantes en el proyecto de puesta en valor (arquitectos, conservadores, etc.), pero siguiendo siempre una metodología de trabajo que le es propia;
- El proyecto de interpretación debe contener las herramientas para autoevaluarse, así como ser suficientemente flexible como para corregirse en cualquier momento;
- El proyecto de interpretación deber ser capaz de convertir la información en conocimiento al alcance de la sociedad;
- El proyecto de interpretación debe permitir a la ciudadanía comprender mejor su ciudad y su patrimonio cultural;
- El proyecto de interpretación debe fomentar un desarrollo sostenible y equilibrado entre pasado y presente en las ciudades europeas.

En resumen, conjugando con las nociones ya expuestas de Antoni Nicolau[4], y las “Recomendaciones para las Buenas Prácticas en Interpretación del Patrimonio Natural y Cultural” de la Comisión de Calidad y Buenas Prácticas en la Interpretación Asociación para la Interpretación del Patrimonio (AIP) de 2006, Boletín de Interpretación 14, p. 17-25, (http://www.interpretaciondelpatrimonio.com/docs/pdf/boletin_14.pdf), se establecen unos puntos de obligada consideración para decidir qué se hace con un sitio arqueológico:
1. Singularidad.
2. Representatividad (de aquello que se quiere comunicar).
3. Capacidad de ejemplarizar (estado de conservación).
4. Recursos necesarios para llevarlo a cabo.
5. Oportunidad (sociopolítica).

Características de una buena interpretación del patrimonio.-
En muchas ocasiones el actual auge de visitantes dista mucho de estar adecuadamente ordenado y articulado e incluso puede llegar a poner en peligro el deseable carácter duradero de un recurso. Uno de los principales problemas habitualmente pendientes es el mantenimiento y la mejora de las infraestructuras de acceso y servicios, así como conseguir un acceso al parque que equilibre la prestación de servicios al visitante y un control que impida la masificación. Frente a una clara tendencia a mejorar los accesos hasta el extremo de que el visitante pueda llegar en coche hasta los principales puntos de información, debe darse preferencia a una circulación perimetral, potenciando los aparcamientos disuasorios. También está pendiente la dotación de una infraestructura de personal mínima a todas luces imprescindibles para la correcta interpretación de cualquier yacimiento arqueológico. En fin, uno de los problemas esenciales es, en muchas ocasiones, la diversidad de administraciones implicadas en su mantenimiento y desarrollo.

Por lo que respecta al cuidado del correcto cumplimiento de sus funciones, ya en 1957 fueron expuestos por F. Tilden los principios para interpretar el patrimonio:
- Cualquier forma de interpretación que no relacione los objetos que presenta y describe con algo que se encuentre en la experiencia y la personalidad es estéril.
- La información, como tal, no es interpretación. Es una revelación basada en la información. Sin embargo, toda interpretación incluye información.
- La interpretación es un arte que combina muchas artes para explicar las materias presentadas; y cualquier forma de arte, hasta cierto punto, puede ser enseñada.
- La interpretación persigue la provocación y no la instrucción.
- Debe ser la presentación del todo y no de las partes aisladamente, y debe dirigirse al individuo como un todo y no sólo a una de sus facetas.
- La interpretación destinada a niños no debe ser una mera dilución de lo entregado a los adultos, requiere un enfoque radicalmente diferente. En el mejor de los casos necesitará programas específicos.

Pablo Regio, en “Decálogo del intérprete ambiental y del patrimonio”, Boletín de Interpretación, 14, p.10, ha actualizado estas ideas con una serie de propósitos para el mediador entre el yacimiento arqueológico y el público:
- Ser un intérprete es una elección y no una imposición. Por ello disfrutaré de mi labor, pese a la fatiga que pueda imponer la reiteración, porque cada persona con la que me relaciono es distinta y merece mí mejor esfuerzo.
- Si no gano el interés y simpatía del público, de nada vale el mejor mensaje que puedo preparar. Para abrir corazones desde el vamos, no hay mejor llave que una cálida bienvenida y una sonrisa sincera.
- Aunque admito que la interpretación no funciona por medio de una receta universal, reconozco ciertos principios confiables a los que adhiero, además de una buena dosis de ingenio, esfuerzo y amor por mi profesión.
- Haré efectivo mi trabajo mezclando, en el recipiente del tiempo prudencial, generosas porciones de amenidad y claridad.
- Buscaré cautivar y embelesar a mis interlocutores, porque la ruta del sentimiento es la más directa a la comprensión.
- No alardearé de mis conocimientos. Ellos son los ladrillos con los que ayudaré al visitante a cimentar la construcción de una nueva percepción ambiental. La información es un ingrediente de mi tarea, pero agregada en exceso puede arruinar el resultado final.
- Abordaré cada proyecto con entusiasmo y profesionalismo, porque estoy convencido que mi disciplina es irremplazable como herramienta para la conservación del patrimonio.
- Contribuiré al enriquecimiento de la interpretación, intercambiando experiencias y saber con mis colegas. Con ellos, creceré profesionalmente.
- Planificaré previamente mis actividades, con objetivos claros, concretos y mensurables, porque en ello reside la diferencia entre el profesional y el mediocre.
- Tendré siempre en claro que los medios que empleo no son un fin en sí mismos, sino instrumentos para alcanzar mis objetivos.

L. Beck y T. Cable ampliaron estos principios en 1998, de los que destacaré que:
- Los textos interpretativos deberían transmitir aquello que a los lectores les gustaría conocer.
- La interpretación debería estimular las capacidades de los visitantes.
- Un programa interpretativo debe ser capaz de conseguir apoyo político, financiero, administrativo y profesional.

Para no extendernos aquí demasiado, puede plantearse que una buena interpretación deberá seguir el modelo planteado por Jorge Morales Miranda (1998), el cual, perseguirá la definición dada por el autor: “La interpretación es una estrategia de comunicación destinada al público en general que revela el significado del lugar con el fin de que lo aprecie y pueda adoptar una actitud favorable a la conservación”.

Para hacer visitable un conjunto arqueológico es necesario tener en cuenta una serie de aspectos como:
- Garantizar su protección con la declaración del máximo nivel de protección legal posible que asegure su conservación y estudio.
- Ha de tener un tratamiento museológico suficiente para que se comprenda y conseguir la mayor incidencia social. El tratamiento ha se ser riguroso y capaz de transmitir contenidos científicos comprensibles para los diferentes públicos (escolar, turista, especialistas), hacerlo de modo atractivo y a partir de un guión estructurado para que el aprendizaje sea comprensible. No sólo se debe describir, sino también interpretar.
- Ha de dotársele de una estructura administrativa de gestión, con presupuesto definido y personal asignado.
- Debe disponer de servicios básicos para los visitantes (recepción, WC, expendedores de bebida, etc.) y adecuados de manera suficiente a los diferentes tipos (grupos de hasta 60 personas de un autobús, minusválidos, etc.)
- Aquí quiero resaltar mi petición de que sea atendida la Memoria Científica de los arqueólogos responsables de cada yacimiento, pues en muchas ocasiones vemos concluidos proyectos de exhibición de yacimientos o monumentos sin que exista el estudio final de las intervenciones realizadas. Es evidente que los plazos políticos de inauguraciones de proyectos sobre el patrimonio marcan una urgencia, pero no lo es menos que no se trata de abrir al público un elemento histórico por que sí, sino de transmitirle unos conocimientos comprobados. Algo que no se puede asegurar mientras el estudio científico no esté concluido


4.- Valor de un yacimiento arqueológico en su contexto histórico y en su marco local

Pueden definirse tres valores genéricos. Valor de uso, es decir, la utilidad. Valor formal desde el punto de vista científico o mediático. Y valor simbólico, como portador de un mensaje más o menos evidente. Enumeraré aquello que debería ser tratado por un proyecto de interpretación.

Fase Histórica.
Cronología. Función e importancia en su contexto local. Podría tomarse como una parte de un itinerario más amplio.
Restos inmuebles.
Partes diferenciadas. Hitos ejemplificadores y fundamentales.
Singularidad (del tipo que proceda): monumental, religiosa, económica, cultural...
Conservación física, visual y didáctica.
Grado de conservación y problemas de deterioro. Intervenciones ya realizadas con anterioridad. Elementos de conservación de urgencia. Previamente es recomendable la ejecución de un plan director realizado por un equipo multidisciplinar (ingenieros, geólogos, arqueólogos y restauradores) que incluya:
- Un estudio a nivel geológico- químico de los materiales constitutivos, a fin de realizar los tratamientos más apropiados en cada caso.
- Previsión de un sistema de cubierta. Planificación de un sistema de canalización de aguas y su correcta evacuación fuera del área de excavación.
- Análisis del estado de Conservación y propuesta de tratamiento de restauración.
Oportunidad.
Situación del yacimiento en relación a núcleos de población (potenciales visitantes) a infraestructuras de comunicación por carretera, ferrocarril y avión.
La reciente creación autonómica de la red de Comarcas debería favorecer la implicación del conjunto de la comarca en el apoyo económico a la exhibición del yacimiento de referencia de casa una de ellas.
Inversión.
En este apartado cualquier programación que se haga desde la exclusiva voluntad del arqueólogo resulta inútil. Debe realizarse en colaboración estrecha con los promotores. Las actividades que se describen en el capítulo siguiente exigen un notable esfuerzo económico, que sólo puede llevarse a cabo si las autoridades autonómicas y locales se implican personalmente, tras haber comprendido la potencialidad del sitio arqueológico.
En este tipo de situaciones suelen emplearse distintas fórmulas que rebajen las necesidades de financiación como escuelas-taller y asociaciones de voluntarios para las actividades de guía del yacimiento y mantenimiento de las instalaciones. No se trata de inventar nada nuevo, sino de que puedan surgir ciertas ideas para ahorrar esfuerzo inversor. Este esfuerzo muy probablemente no pueda costearse desde los exiguos presupuestos de los departamentos culturales y debería buscarse quizá desde otros más dotados.
Por último, el desarrollo a largo plazo del proyecto, con los consiguientes costes de personal, suelen ahuyentar a los responsables de la Administración. Por ello en algunos sitios arqueológicos se ha utilizado la fórmula de conceder la explotación comercial de la exhibición del yacimiento a una empresa privada, que asuma los cotes y los posibles beneficios. Ello debe realizarse lógicamente en un marco de control administrativo de las acciones encaminadas a dotar de atractivo turístico al yacimiento; es decir, que hacerlo más apetecible no suponga nunca un menoscabo patrimonial del mismo.


5.- Propuesta de puesta en valor:

Objetivos.

- Acercar al ciudadano: la etapa histórica de referencia y los modos de vida de esa sociedad; las técnicas tradicionales artesanales, etc.
- Promoción del municipio (mercadotecnia, turismo atraído, empleos generados)
- Mejora de la consideración del patrimonio histórico

Medios empleados: Enmarcados dentro de un Plan Director de las intervenciones a realizar, que marque objetivos, agentes participantes, recursos y cronograma.
- Estudio de público y potencialidad del yacimiento. Debe optimizar los esfuerzos inversores y reconducir las acciones que pudieran resultar descabelladas. Debe preparar una campaña de difusión previa al arranque de los servicios, para que su comienzo sea bueno.
- Centro de recepción de visitantes: Introducción al yacimiento y la visita, y resumen final. Se hará especial hincapié en centrar la etapa histórica y los apartados mencionados en los objetivos, así como en las normas mínimas de seguridad y salud durante la estancia, tanto para el público como para el yacimiento. Publicitar otros yacimientos históricos, inscritos o no en un programa general de la Comunidad Autónoma o, incluso, suprarregional. Encuestas voluntarias al finalizar, que deberán indagar la adquisición de conocimientos por parte del visitante, el grado de satisfacción que se lleva y sus propuestas de mejora.
- Audio-guías. Guías personalizadas. Realidad aumentada. Además de lo ya comentado antes sobre una idónea interpretación del patrimonio, resultan un recurso muy económico. Por norma, deben resultar sencillas, aunque la tecnología actual permite crear distintos grados de especialización adaptables al nivel del visitante. Mucho más caro resultan las instalaciones de realidad aumentada, aunque son muy útiles para hacer entender los restos al turista poco avezado en la arqueología.
- Señalización: general, zonal y puntual. Localización estudiada de los mismos. A parte de la teoría general sobre las características de la señalización, como la comprensibilidad (riguroso pero asequible, alejados de la terminología científica), la correcta distribución, alta resistencia a la intemperie y el vandalismo, en lo que no voy a extenderme aquí; el óptimo aprovechamiento de este recurso debe valorarse en conjunto con otros medios como las audio-guías. De existir los dos, la señalización debe centrarse en facilitar los desplazamientos sobre el terreno, evitando rodeos innecesarios y evitando el innecesario cansancio del turista, así como incidiendo en los elementos básicos de aquello que se quiera comunicar.
- Cubierta de los restos inmuebles: La visita se realizaría en unas condiciones inmejorables y con unas mayores posibilidades de musealización. Estás podrían ser la instalación de elementos de realidad aumentada, que proyectasen desde diversos puntos el alzado de los edificios conservados.
- Adecuación de senderos. Además de estar insertados dentro de los restos, a ser posible, teniendo en cuenta la lógica urbanística del periodo histórico que tratemos de explicar, habrá que atender la legislación vigente sobre eliminación de barreras arquitectónicas y favorecer el tránsito de los disminuidos funcionales. Importante igualmente para una agradable visita será su enriquecimiento con un entorno de vegetación histórica.

Rutas.- Una ruta debe estar pensada para no llegar a provocar cansancio en el visitante, algo que viene condicionado por la amplitud del sitio, la afluencia de público en una relación directamente proporcional (más gente - mayor cansancio), la distribución espacial del lugar y sus posibilidades, la monotonía de lo presentado (por ejemplo demasiadas viviendas iguales), el tipo de visitante condicionado por: si es residente o visitante, su estado vital, etc. Si el yacimiento es de grandes dimensiones, puede dividirse en más de una ruta para que cada una rebaje su duración, lo que da más posibilidades a las personas con movilidad reducida. Las recreaciones que insertemos deben estar basadas en una arqueología experimental, la cual podría retroalimentarse con un taller que ensaye las técnicas artesanales empleadas entonces. La propia reconstrucción de algún edificio podría servir como elemento de protección de los restos.

Actividades del taller.- Incluso del tipo Escuela-taller formativa. Explicación práctica a visitantes: Selección de materias primas, comportamiento frente al medio ambiente, etc.

Excavación arqueológica planificada que dinamicen y renueven las visitas cada año.- Explicación a visitantes: Visita a la actividad real en tiempo de campaña de investigación. Prácticas de excavación programadas, especialmente a escolares (concienciación sobre el valor del patrimonio histórico).


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NOTAS

[1] Convenio para la salvaguarda del Patrimonio Arquitectónico de Europa, Granada 1985.
[2] Para el desarrollo de este trabajo, se ha establecido una interesante iniciativa, la Red Europea de los Lugares Clásicos de Espectáculo que está gestionada por la Fundación Europea de los Oficios del Patrimonio.
[3] Líneas extraídas de los cuatro congresos sobre Musealización de yacimientos celebrados hasta la fecha en España y sobre todo de la obra de referencia de Antoni Nicolau “la interpretación del patrimonio arqueológico: objetivos, premisas y procesos de decisión”, dentro del Coloquio internacional e interdisciplinar – APPEAR, Bruselas, 4 y 5 Octubre 2005, CIUDADES DEL PASADO, CIUDADES DEL FUTURO: DAR VIDA A LA ARQUEOLOGÍA URBANA. PUESTA EN VALOR DE LOS YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS URBANOS.
[4] (…) “hemos intentado establecer un protocolo de actuación (...) establecer unos criterios que ayuden a responder a las preguntas que surgen a lo largo de un proyecto de puesta en valor.” En este sentido incide la obra de Jesús Mejías López Estructuras y principios de gestión del patrimonio cultural municipal, Librería Cazabaret, 2008, de recientísima publicación al escribir estas líneas.