Directores: Fco. Javier Gutiérrez González – José Luis Ona González
Financiación: Ayuntamiento de Undués de Lerda (Mº Cultura)
Los motivos que impulsaron esta intervención fueron conocer mejor la construcción y evolución del Camino de Santiago, dentro del Proyecto de Restauración y Recuperación del tramo desde Artieda hasta el límite con la Comunidad de Navarra del Camino de Santiago en Aragón, redactado por Dña. María Dolores Sancho Marco, arquitecta de la Mancomunidad Intermunicipal de las Altas Cinco Villas.
Durante el último invierno se ha realizado la reposición de muros caídos, la limpieza del empedrado existente y la recolocación de algunos pequeños huecos que los años fueron erosionando.
Nuestra actividad principal, además del control arqueológico de estas obras, ha sido la ejecución de cinco catas. Tres de ellas (2, 3 y 4) intentaban detectar niveles de construcción del Camino que proporcionasen información sobre su cronología y técnicas constructivas. La Cata 1 buscaba especialmente adecentar la llegada a la población de Undués de Lerda y recuperar la calzadilla contemporánea de bajada al lavadero público de la localidad. Finalmente, la Cata 5 ha recuperado el funcionamiento de la alcantarilla y la eliminación de las escorrentías sobre el Camino.
Vista del Tramo 19, a su llegada a Undués de Lerda
CATA 1. LLEGADA A UNDUÉS DE LERDA.
Despejamos la calzadilla empedrada que discurre por el lado norte del camino hasta el lavadero. Al sur de esta cata quedó delimitado un muro que suponemos de aterrazamiento y contención del terreno, pues esa zona sufre de continuas filtraciones de agua que llegan desde los viales cercanos. Igualmente quedó expedito el canal de evacuación de aguas que se encontraba cegado (de este modo ya no discurrirán por el centro del Camino).
Llegada del Camino a Undués de Lerda. Antes de la intervención
Entre estas dos zonas la parte central se encontró rellena de escombro contemporáneo, salvo dos cordones o líneas de piedras alargadas, aproximadamente paralelepípedas.
Llegada del Camino a Undués de Lerda. Final de la intervención
Suponemos que el uso continuado de esta zona para acceder a las fincas y huertos cercanos, añadido a la pendiente y el continuo fluir de escorrentías, provocaron la ruina de su empedrado (si lo hubo en algún momento). Por ello hemos encontrado un relleno contemporáneo, vertido en torno a los años setenta del pasado siglo, aproximadamente.
En esta cata se ha intervenido sobre un total de 65 m2. El desnivel máximo entre la llegada a la calle hormigonada de Undués de Lerda y el punto más bajo excavado en el Camino es de 1,71 m.
El ancho de la calzadilla oscila en 1,20 m y los 0,96 m de la llegada al vial hormigonado.
CATA 2. SUBIDA A UNDUÉS DE LERDA.
Tras la eliminación de la tierra acumulada, detectamos un encachado de piedra, mayoritariamente cantos rodados pequeños, trabados con tierra arcillosa con gran proporción de materia orgánica vegetal, negruzca y plástica. En este nivel se han producido incisiones por escorrentías de agua y el tránsito de vehículos a motor.
En el lateral norte se conservan diversas lajas pétreas que marcan la linde del camino con los campos adyacentes.
En el lado sur detectamos un nivel natural de tierra arenosa amarillenta. No se hallaron restos muebles que pudieran aportar cronología a los niveles.
En esta segunda cata se han abierto 16,3 m2. El desnivel máximo sobre el que se ha intervenido aquí ha sido 1,18 m desde las losas que marcan el ancho del Camino al norte y el fondo de las incisiones por escorrentías.
Encachado de piedras. A derecha, ausencia de encachado
CATA 3. INICIO DE LA SUBIDA A UNDUÉS DE LERDA.
Tras la eliminación de la tierra acumulada, detectamos un encachado de piedra muy semejante a la “Cata 2”, mayoritariamente cantos rodados pequeños, trabados con tierra arcillosa con gran proporción de materia orgánica vegetal, negruzca y plástica. En este nivel también se han producido incisiones por escorrentías de agua y el tránsito de vehículos a motor.
En el lateral norte se conservan diversos sillarejos y lajas pétreas que marcan la linde con los campos adyacentes.
Tras la eliminación del encachado en la mitad occidental de la cata, llegamos a un nivel natural de tierra arcillosa amarillenta. No se hallaron restos muebles que pudieran aportar cronología a los niveles.
En esta tercera cata se han abierto 11 m2. El desnivel máximo sobre el que se ha intervenido aquí ha sido 0,98 m desde las piedras del muro que marca el ancho del Camino al norte y el fondo de las incisiones por escorrentías.
Cata 3. Vista previa a la intervención
Base del muro lateral y nivel natural, tras eliminar encachado de la izquierda
CATA 4. MURO DE CONTENCIÓN DEL CAMINO.
Vista general previa de la zona de intervención
Este punto fue elegido por la singularidad de la existencia de un muro en el lateral sur del Camino, cuando en el resto del tramo de bajada hasta el río no existe nada parecido.
Tras la eliminación de la tierra acumulada, en el lado norte de la cata apreciamos diversas piedras a modo de somero arreglo del empedrado perdido. En el lado sur llegamos a bajar hasta un metro de profundidad para encontrar la base del muro, momento en el que topamos con una tubería de conducción de aguas. Hablando con personas de la localidad llegamos a la conclusión que al preparar la conducción de agua del pueblo en este punto se salieron de la línea trazada más al sur, probablemente para evitar el obstáculo de los árboles cercanos.
Procedimos a levantar ese arreglo de piedras irregulares y a bajar el relleno de tierra arcillosa marrón que lo sustentaba.
Vimos entonces que el muro de aterrazamiento del Camino se fue levantando conforme se rellenaba este nivel de tierra, de forma que es mucho más profundo en su cara sur que en su cara norte. Por ello parece probable que el arreglo del camino y el muro de aterramiento sea una misma actividad.
No detectamos materiales muebles que aportasen cronologías a estos niveles.
En esta cata se han abierto 11,66 m2. El desnivel máximo en el que se ha intervenido ha sido 1,05 m desde las piedras que marcan el ancho del Camino al norte hasta el nivel natural en el lado norte de la cata; y de 1,57, m al sur del muro de aterrazamiento. El ancho del muro es de 0,70 m y su profundidad máxima es también de 1,57, m.
Muro de contención del Camino, desde el Sur
CATA 5. ALCANTARILLA.
Antes de comenzar esta cata apreciamos que se había introducido un tubo de goma entre el empedrado y las losas de paso sobre el cauce de la alcantarilla, seguramente para intentar evacuar en agua que se filtra de los canales de riegos cercanos y de la propia montaña. Para ello cortaron a máquina radial parte de una losa de paso y movieron otras piedras.

Vistas previas de la zona de intervención
En la parte más alta de la alcantarilla, la que entra en el cortado elevado hacia el N-NE, comprobamos que su cauce entra en el cortado, prolongándose el muro lateral occidental dentro del terraplén, al menos por 4 metros. La losa plana visible antes de a intervención queda así en alto, apreciándose que se halla partida. Por lo que respecta al muro paralelo al camino que baja antes de la alcantarilla, comprobamos que cumplía la función original de recoger las aguas de escorrentía de la parte superior del Camino.
En la parte baja de la alcantarilla, la limpieza de la tierra acumulada reveló que el hueco del cauce se halla algo girado respecto al eje de la parte de arriba. Si el superior es perpendicular al Camino en ese punto, el final de la alcantarilla se encuentra girado unos 19 grados hacia el oeste. En ese punto documentamos varias lajas de cubierta rotas y caídas sobre el cauce, así como un relleno de tierra marrón con gran porcentaje de materia orgánica vegetal y poco compactada.

Vista de la zona de intervención antes de levantar las losas de paso
En el entorno de la alcantarilla procedimos a una limpieza general que reveló una anchura mayor del empedrado que la visible hasta entonces. En concreto, la parte del camino que se extiende debajo de la alcantarilla, hacia Undués de Lerda, llega a alcanzar hasta 5 m de anchura, mientra que la zona previa a la alcantarilla tiene tan sólo unos 3,75 m. Creemos que este ensanchamiento tuvo la intención de facilitar la espera de las caballerías que subieran por el Camino antes de cruzarse sobre la alcantarilla con otras que bajasen, a modo de “descansadero”.
Al continuar con la excavación de la parte baja del cauce comprobamos que una losa completa estaba sobre el fondo del mismo. La levantamos y guardamos para emplearla en la reposición final. En este momento vimos que a ambos lados del cauce existen dos muros de piedras y lajas que debieron sujetar esas losas ahora caídas. De mismo modo se comprobó que el cauce llega a 1 m de altura y 1 m de anchura en este punto, lo que debió concebirse para evacuar episodios de avenida.
Tras levantar las losas de paso excavamos el relleno del interior del cauce, que consistía en una tierra arcillosa marrón con gran proporción de materia orgánica vegetal. No se hallaron materiales muebles que diesen una cronología de esta amortización.
Los muros laterales están parcialmente desplomados.
En esta quinta cata se han abierto 88 m2. El desnivel máximo sobre el que se ha intervenido aquí ha sido de 3,23 m desde el muro que entra en el cortado encima de la alcantarilla y las losas y empedado que marcan el ancho del Camino al oeste de la cata.
La longitud de la alcantarilla excavada es de 8,89 m. La anchura media de la atarjea sería de un metro y su cauce mínimo de 1,35 m2 (antes de los desplomes). El ancho de los muros de la atarjea es de 0,70 m y su profundidad máxima conservada es de 1,47, m.
Vista del sistema de evacuación de aguas pluviales del Camino
Tras estas labores se repusieron las losas de paso y se facilitó que las aguas circulasen por el cauce de la alcantarilla, de tal forma que el Camino empedrado no sufra las escorrentías pluviales ni posibles escapes de las acequias de riego cercanas.
La alcantarilla, una vez repuestas las losas de paso. En Undués de Lerda es conocida como “La Chorrota”.
CONCLUSIONES
No podemos aportar, tras estas catas, una cronología para el inicio o desarrollo de este tramo del Camino de Santiago, al no haber recogido materiales muebles. Tan sólo y en nivel superficial hallamos dos herraduras de caballerías, una palanca de hierro y una pieza de atalaje en bronce. Todo ello aparentemente de época contemporánea.
VALORACIÓN PATRIMONIAL
Declarado por la UNESCO “Patrimonio de la Humanidad” en 1993, este tramo del Camino de Santiago ha sido tratado con todo el esmero posible, recuperando su suelo empedrado y los muros de contención laterales realizados en piedra seca.
Se ha “redescubierto” una fuente, conocida por la documentación escrita como la “fuente del lugar”, pero que se encontraba oculta por la maleza.
Se ha previsto la plantación de lirios con el fin de embellecer el entorno y otorgar sujeción al terreno; además se han recuperado algunas zonas de descanso para el peregrino en zonas arboladas o de sombra.
Adjuntamos ahora aquí algunas imágenes comparativas del proceso de obra.
Fuente tras la intervención de limpieza
Subiendo del río a Undués de Lerda
Paso del Camino junto al lavadero, tras la intervención
Está previsto solicitar financiación de nuevo este 2014 al Ministerio de Cultura para continuar con las labores de adecuación.
jueves, 19 de junio de 2014
El Camino de Santiago en Undués de Lerda
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arqueoGuti
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6/19/2014
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miércoles, 26 de febrero de 2014
Artículo del Heraldo de ayer sobre el castillo de Juslibol y nuestro grupo de facebook 2018 Zaragoza.
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arqueoGuti
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2/26/2014
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domingo, 9 de febrero de 2014
VIDEO sobre la IV campaña de excavación en la Maqbara de Tauste
Publicado por la Asociación Cultural " EL Patiaz".
Julio de 2013.
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arqueoGuti
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2/09/2014
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lunes, 30 de septiembre de 2013
Maqbara de Tauste, resultados en nº74 Av. Conget
Elementos contemporáneos
Cementerio musulmán.
- Individuo en conexión anatómica colocado sobre su costado derecho, con la cara enfilada hacia el sureste.
- Estructura mínima. Como mucho algo de adobe o arcilla compacta, colocado en el lateral Oeste de la fosa. En esta campaña no hemos hallado conservada ningún restos de tierra amarillenta (de la posible cubierta) en los márgenes de las fosas como los de 2010. Existe la posibilidad que la laja de piedra de yeso hallada en la Tumba 34 pudo formar parte de la cubierta de alguna tumba, pero se ha comprobado que estaba removida por los rebajes contemporáneos y que se incrustó en el enterramiento. En la Tumba 44 apareció un adobe a la altura del sacro del esqueleto que, quizá, pudo servir como sujeción del mismo; pero de nuevo la acción de los rebajes contemporáneos impide asegurarlo.
- En esta campaña hemos hallado en la Tumba 39 el ejemplo más completo del modo de enterramiento de doble fosa con covacha (foto final del post); sistema que sería el habitualmente empleado, aunque no se ha conservado la parte superior de la mayoría de las tumbas excavadas hasta el momento. Este sistema está ya ampliamente documentado en otras necrópolis de la Península Ibérica como Marroquíes Bajos (Jaén), Tosssal de Manises (Alicante) o en los recientes hallazgos de Valdeherrera (Calatayud).
- En la zona predominan los materiales formados en el periodo Terciario y durante el mioceno, constituidos por yesos masivos alabastrinos alternando con yesos terrosos, margas yesíferas y margas calcáreas. Este nivel, de medio metro de espesor en la zona de la intervención, en el que se excavan las fosas tiene elementos de esos tres materiales predominantes, mezclados en una granulación fina, con escasa densidad de elementos orgánicos y en el que no se ha detectado ningún elemento arqueológico. Una de esas capas configura unos 35 cm. de piedra de yeso de asentamiento casi horizontal, con alguna ondulación. En ella se concluyen los fondos de fosas de varios enterramientos; y es utilizada por la Tumba 39, para abrir una covacha más amplia que las existentes en aquellas otras tumbas que tuvieron que practicarse sobre margas blandas; de modo que el cadáver quedaba protegido por debajo de la resistente capa de piedra de yeso. Este tipo de tumba podemos asimilarla con el sistema de doble fosa (shaq o ladj) de tumbas complejas.[1]
Tumba 41- El suelo o piso del cementerio en su momento de uso parece no haberse conservado en este punto, pues no hemos detectado ningún cambio entre la tierra en la que se excavan las fosas. Podemos deducir que la superficie de paso de la necrópolis ha sido totalmente eliminado por la erosión y las afecciones antrópicas, al menos en este punto y en lo que respecta a los enterramientos más modernos. La aparición de una piedra de yeso aislada al pie de la Tumba 32 no nos parece una señalización debido a esta baja cota y al arrasamiento de la parte superior de las tumbas ocurrido en época contemporánea.
- Tumba 28

- La cota media a la que hallamos las tumbas pudiera parecer configurar distintas capas de enterramientos, pero lo poco definitorio de este tipo de dato, nos hace dudar mucho de que correspondan a diversas fases de utilización del cementerio. Además hay que tener en cuenta la pendiente natural del terreno en el momento de uso del cementerio, que debió caer hacia el sur. Esto hace que las fosas excavadas el norte del solar tenga una cota absoluta más alta que las del resto del solar. En principio, y sin tener en cuenta los individuos infantiles, tenemos las Tumbas situadas al norte del solar cuyos restos humanos reposan alrededor de entre los 262,90 y 263,10 m SNM. Más profundas están las Tumbas situadas al sur del solar: entre los 262, 80 y 262,91 m SNM. Entre éstas últimas sí se diferencian las Tumbas 39 y 41 que llegaron más profundo que el resto, hasta los 262,44 m SNM; así como la Tumba 24 que sólo bajo hasta los 263,01 m SNM, por lo que rompió la fosa de la Tumba 30, pero no llegó a romper los huesos del esqueleto.
- Son precisamente esas superposiciones lo único que nos asegura que hay, al menos, dos momentos distintos de uso del cementerio. El tramo de tiempo que sea necesario para que una tumba pierda su señalización y su rastro, de tal forma que otra tumba sea instalada sobre la anterior, es algo que no podemos determinar con exactitud. Sin embargo es lógico pensar en un lapso de tiempo importante.
- Tumba 30 cortando la Tumba 24
- Hay otro tipo de superposición menos segura y es el sucedido entre las Tumbas 28 y 31. Las fosas de las Tumbas 28 y 29 se hallaron excavadas en el nivel natural de margas yesíferas de tonalidad verdosa. Sin embargo la Tumba 31, que se encuentra entre la anteriores, se abrió en una tierra arcillosa marrón plástica como la que encontramos rellenando los huecos de las fosas tras la deposición del cadáver. Es posible que esta Tumba 31 sea posterior a las anteriores, que ya hubieran ido perdiendo su rastro, ampliándose la planta de su cubierta por aplastamiento natural. De ese modo, la Tumba 31 se abrirían en un, aparentemente, amplio espacio disponible. En contra de esta idea parece estar el hecho de que la base de las tres tumbas tenga una cota similar. A favor de esta idea está la distinta orientación de la Tumba 31(73,25º), respecto al resto de las fosas halladas en esta campaña, ya que es la que más tendencia tiene a una orientación Este-Oeste.
- Las orientaciones de los enterramientos no difieren mucho de las documentadas en anteriores campañas. Oscilan en una mínima horquilla entre los 73,25º de la Tumba 31 y los 47,28º de la vecina Tumba 29. El promedio de orientaciones de las tumbas estaría (descartando las tumbas infantiles y dudosas) en los 62,12º NE-SW. La alineación de las masas faciales es una cifra más insegura, pues la descarnación ha podido provocar movimientos indeseados por los encargados de la sepultura. Creo que para realizar una estadística debemos contar con un mayor número de individuos, lo que queda pendiente para futuras intervenciones.
- El estado de conservación de los huesos es medio en los individuos adultos, salvo en aquellos en los que los rebajes y apisonamientos contemporáneos han contribuido a su mayor degradación. La acidez de la arcillas han afectado notablemente a los esqueletos infantiles, de modo que los más endebles se encontraron desmaterializados en buena parte.
- La densidad de enterramientos se ha confirmado en unos 0,25/0,30 individuos adultos por metro cuadrado. Calculamos que las interfacies contemporáneas han hecho desaparecer el rastro de unas 9 o 10 tumbas con individuos adultos o subadultos en la zona excavada.
- A pesar de la norma de ausencia de ajuares, en esta campaña hemos hallado un sencillo pendiente de bronce[2], exactamente bajo la zona correspondiente al lado derecho del cráneo de la Tumba 32. Es un simple aro ovalado conseguido al doblar una fina barra de bronce de 1,8 mm de diámetro y sección casi circular (con algunas irregularidades). Este hallazgo tiene paralelos en otras excavaciones de época taifa en Zaragoza capital o Cuéllar (Segovia) ya en el siglo XV, entre otras.
- Correspondiente al momento de actividad de la necrópolis, pero removido en la UE 55 hemos recogido un fragmento de olla de cocina, que parece corresponder a la segunda mitad de siglo X o, mejor, a la primera mitad del siglo XI. Sus características técnicas evolucionadas, que le confieren una gran dureza en una pared fina (2 mm de grosor), y la ausencia de vidriado al interior, hace que me decante por estas fechas.
Conclusiones
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arqueoGuti
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9/30/2013
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domingo, 5 de mayo de 2013
Castillo de Alfajarín
En 2004 el Ayuntamiento de la villa de Alfajarín inicia la
recuperación de las ruinas del castillo. Para ello encarga una primera fase de obras urgentes de consolidación y apeo del castillo.
En 2011 se ejecuta la fase 2 correspondiente al torreón este, el único que
permanecía en pie. En 2013 se ha redactado la Fase 3 para restaurar el lienzo este desde el
torreón hasta el arco de ingreso, que también se pretende restaurar.
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5/05/2013
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sábado, 6 de abril de 2013
Contrebia Belaisca. Proyectiles
Algunos de los proyectiles de catapulta hallados en el foso de Contrebia Belaisca
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4/06/2013
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jueves, 13 de diciembre de 2012
Curso de arqueología "on line"
Dejo aquí el enlace para la página de Formación en Gestion Patrimonial:
arqueotecnologia.com
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12/13/2012
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miércoles, 12 de diciembre de 2012
Maqbara de Tauste, resultados en nº 41 Av. Conget
Elementos contemporáneos (resumen)
Cementerio musulmán.
- Individuo en conexión anatómica colocado sobre su costado derecho, con la cara enfilada hacia el sureste.
- Estructura mínima. Como mucho algo de adobe o arcilla compacta, colocado en el lateral Oeste de la fosa. En esta campaña no hemos hallado conservada ninguna cubierta en los márgenes de las fosas como las de 2010.
- Fosa excavada en el suelo arcilloso, conservada mínimamente por la acción de la erosión y de las actividades contemporáneas. En la zona predominan los materiales formados en el periodo Terciario y durante el mioceno, constituidos por yesos masivos alabastrinos alternando con yesos terrosos, margas yesíferas y margas calcáreas. Este nivel de medio metro de espesor en la zona de la cata, en el cual se excavan las fosas tiene elementos de esos tres materiales predominantes, mezclados en una granulación fina, con escasa densidad de elementos orgánicos y en el que no se ha detectado ningún elemento arqueológico. Una de esas capas configura unos 25 cm. de piedra de yeso de asentamiento casi horizontal, con alguna ondulación. En ella se concluyen los fondos de las fosas de varios enterramientos; a excepción de la Tumba 18, que lo perforó totalmente, colocando el individuo por debajo de la cota de la capa de piedra de yeso.
- Algunas de estas fosas tienen su lado oeste cortado en recto, mientras que su lado Este está algo socavado en cueva. De este modo se les apoya la cadera en el lado Oeste, mientras que los brazos, cabeza y pecho parecen quedar protegidos por esa pequeña oquedad. Es posible que este tipo de paredes laterales cóncavas podamos ponerlas en relación con la existencia de covachas (shaq o ladj) en tumbas más complejas.
- El suelo o piso del cementerio en su momento de uso parece no haberse conservado en este punto, pues no hemos detectado ningún cambio entre la tierra en la que se excavan las fosas. Podemos deducir que la superficie de paso de la necrópolis ha sido totalmente eliminado por la erosión y las afecciones antrópicas, al menos en este punto y en lo que respecta a los enterramientos más modernos.
- La cota media a la que hallamos las tumbas parece configurar tres capas de enterramientos. A pesar de lo poco definitorio de este tipo de datos, quizá se correspondan con tres fases de utilización del cementerio. En principio, y teniendo en cuenta sólo los individuos adultos, tenemos las Tumbas 9, 10, 12, 13 y 19 cuyas fosas oscilan entre los 264,50 y 264,60 m SNM. Más profundas están las Tumbas 11, 15 y 17 entre los 264,37 y los 264,42 m SNM. Por último, la Tumba 18 llegó hasta los 264,28 m SNM. Esta es la novedad más importante que ha proporcionado la presente campaña: la existencia de dos o tres fases diferenciadas de enterramientos en la necrópolis.
![]() |
| Tumbas 12 y 18 |
- El estado de conservación de los huesos es medio en los individuos adultos, salvo en aquellos en los que las humedades de la vivienda actual han contribuido a su mayor degradación. La acidez de la arcillas han afectado notablemente a los esqueletos infantiles, de tal modo que los más endebles se encontraron desmaterializados en buena parte.
- Miriam Pina Pardos ha realizado un Análisis antropológico básico entre cuyos resultados cabe destacar que los restos pertenecen a esqueletos de tronco racial caucasoide y muestran patologías comunes, como la artrosis, asociada al lógico desgaste a causa de la edad, o la enfermedad periodontal, muy marcada en la mayoría de los esqueletos de individuos adultos, con abundante desgaste dental, así como caries y cálculos en las piezas, provocados por una fuerte actividad masticatoria y la ausencia de una higiene dental apropiada en la época. La presencia de una trepanación en uno de los restos hallados indica que ésta era práctica habitual entre la población musulmana, ya fuera con fines quirúrgicos o rituales.
Conclusiones
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arqueoGuti
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12/12/2012
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